Llega Ted, un oso degenerado: ¿en qué se parece al osito Tedy de Sofovich?

De fisonomía similar, los dos personajes (uno de la tele de hace veinte años y otro actual de una peli próxima a estrenarse) son masivos pero con una diferencia: aquel era bueno y éste es un demonio.

Corrían los inicios de la década del 90 y Gerardo Sofovich era el interventor menemista del extinto ATC, hoy canal Siete, o la Tv Pública. Aparecía en escena un simpático personaje llamado Teddy, el osito interactivo.

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El emprendimiento incluía al personaje: un simpático y dulce oso de peluche, que interactuaba, hablaba, opinaba y jugaba: se lo podía comprar por teléfono o en una cadena de disquerías y era carísimo.



"Este muñeco funcionaba a través de la pantalla del canal estatal, haciendo comentarios o respondiendo preguntas que se hacían desde algún programa. Para reconocer en qué momento el nuevo amiguito cobraría vida, aparecía un ícono en el extremo superior izquierdo de la pantalla, que indicaba que la interactividad comenzaría. Los niños, entonces, acercaban el peluche al televisor y éste comenzaba a hablar. Pero lo que se terminó comiendo el osito fue la ilusión de los chicos y el bolsillo de los padres, que antes de que terminaran de pagar la última cuota (en dólares) del osito, éste desapareció para nunca más volver", comento en Youtube un usuario que subió el video de aquel oso fallido.

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Veinte años después, el cine trae a Ted, otro peluche de fisonomía similar pero en las antípodas de aquel: éste es un verdadero demonio. La película que lleva su nombre fue un éxito de taquilla en Estados Unidos y replicado en el mundo, y está próxima a estrenarse en Buenos Aires.

La peli es sobre un osito de peluche que se transforma en real y que fuma pipas de droga, se masturba, etc. Tiene un cartel gigante para decir que no es para chicos, por si alguno lo duda. El oso es tremendo: sale de levante y se frota con un lector de código de barras de la caja de un supermercado, eructa, se tira gases y acompaña las andanzas de su dueño, personaje que interpreta el actor norteamericano Mark Wahlberg.

Lo ciero es que una vez más los osos de peluche concentran multitudes según los tiempos que corran. Hace dos décadas la figura del osito estaba ligada a los niños y la dulzura de abrazarlos para dormir. En 2012 el oso ya no es cariñoso, es malísimo, tiene todos los vicios y lleva multitudes al cine. Más que interactivo, es hiperactivo, y la cultura pocholcera seguro llenará las salas del país para conocerlo.
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