En medio de la guerra que enfrenta a Rusia y Ucrania, más de 100 trabajadores de la planta de energía nuclear ucraniana de Chernobyl, sede del peor desastre nuclear de la historia en 1986, se encuentran atrapados allí desde el comienzo de la invasión, retenidos por las tropas rusas junto a 200 guardias.
Los soldados rusos se adentraron en la zona de exclusión de Chernobyl, de 32 kilómetros, y rodearon la planta. Según afirmó Moscú, las tropas mantienen el control compartido del lugar con la guardia nacional ucraniana, algo que niegan desde Kiev, ya que aseguran que Rusia posee el control absoluto del área.
La BBC informó que los trabajadores continúan cumpliendo con sus deberes en "condiciones difíciles, con alimentos y medicamentos limitados". Además, "existe una creciente preocupación de que el estrés pueda estar afectando la capacidad de los trabajadores para llevar a cabo sus funciones de manera segura en el sitio nuclear".
"La situación es complicada y tensa", afirmó Yuri Fomichev, alcalde de Slavutych, la ciudad donde viven los trabajadores y a la que no pudieron regresar ya que permanecen retenidos en la planta. "Es difícil para ellos moral, psicológica y físicamente", sostuvo.
Según las fuentes, los trabajadores reciben una comida al día, muy básica y compuesta por pan y avena, preparada por cocineros que también están atrapados.
Para colmo, las instalaciones no tienen lugares preparados para funcionar como dormitorios, por lo que los trabajadores intentan descansar en camas improvisadas con mesas plegables, o directamente sobre el suelo.
"Bajo estas condiciones, la concentración de trabajadores empeora cada vez más y eso es una amenaza para la seguridad", alertó el alcalde Fomichev. "Puede que no sea una planta de energía en funcionamiento, pero aún requiere mucha atención para asegurarse de que todos los sistemas funcionen normalmente", aseguró.
Sin embargo, especialistas sostienen que el peligro no es tan grande. "No es bueno que la gente no cambie de turno y que estén rodeados de soldados rusos a su alrededor, pero no veo un gran peligro", expresó James Smith, profesor de ciencias ambientales en la Universidad de Portsmouth, en Reino Unido "El último reactor se apagó en el año 2000 por lo que el combustible nuclear está gastado ya no genera mucho calor", explicó.
En tanto, el jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, afirmó estar en contacto con autoridades ucranianas y rusas para restablecer un entorno seguro de trabajo en Chernobyl y el resto de las centrales nucleares de Ucrania que, al estar activas, podrían provocar consecuencias más graves en caso de sufrir un ataque.