- Un pueblo español busca nuevos habitantes para frenar la despoblación.
- Hay vacantes en oficios, cuidados, transporte, gastronomía y agricultura.
- La falta de viviendas y servicios dificulta la llegada de nuevos vecinos.
- Las autoridades buscan recuperar casas abandonadas para atraer residentes.
La falta de habitantes se convirtió en un desafío para varios pueblos de Europa, que buscan nuevas formas de atraer familias y trabajadores. En España, una pequeña localidad de la provincia de Alicante intenta revertir esta situación con una propuesta que apunta a cubrir puestos laborales y recuperar su actividad cotidiana. Sin embargo, el desafío no pasa solamente por conseguir empleados, sino también por ofrecerles condiciones para instalarse de manera permanente.
Se trata de La Vall d'Alcalà, un municipio que cuenta con apenas 159 habitantes y está rodeado de montañas, campos de cerezos y antiguos asentamientos moriscos. Ubicado a 630 metros de altitud y a unos 25 minutos en auto de la playa, el pueblo tiene un entorno natural atractivo, aunque enfrenta dificultades por la pérdida de población y la falta de relevo generacional en distintos oficios.
El pueblo de La Vall d'Alcalà tiene 159 habitantes y busca nuevos residentes.
MACMA
Según explicó su alcalde, Pablo Martínez, quien lleva 12 años al frente del Ayuntamiento, uno de los principales problemas es la escasez de viviendas disponibles. Muchas construcciones del casco urbano son antiguas y necesitan reparaciones por el deterioro, la humedad y los sistemas de calefacción o climatización desactualizados. Esta situación dificulta que los profesionales interesados puedan mudarse y establecerse en la localidad.
Este es el pueblo español que busca vecinos profesionales para repoblarse
Entre los trabajadores que necesita La Vall d'Alcalà se encuentran albañiles, plomeros, personal de mantenimiento, cuidadores de adultos mayores, choferes, camareros para los fines de semana y empleados agrícolas. También hay oportunidades para profesionales autónomos que puedan ofrecer sus servicios en el municipio. Muchas de estas vacantes surgieron después de que trabajadores de la zona se jubilaran sin que hubiera reemplazos para continuar con sus tareas.
Pese a la abundante oferta de empleo, el pueblo sufre la falta de servicios y comercios permanentes. La localidad no tiene tiendas de alimentación fijas, por lo que depende de vendedores ambulantes que acercan productos básicos. Un panadero pasa todos los días y también distribuye leche y huevos, mientras que un verdulero visita la zona una o dos veces por semana y una camioneta con provisiones llega los sábados.
Hay una abundante oferta de empleo, pero dificultades con la vivienda y comercios.
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Para hacer compras más grandes o acceder a determinados servicios médicos, los vecinos deben viajar a localidades cercanas como Planes, Pego o Alcoy. Además, el dispensario del pueblo recibe a un médico del sistema público solamente un día por semana. Frente a este panorama, las autoridades trabajan para recuperar casas abandonadas y terrenos en ruinas, con la intención de ampliar la oferta de viviendas y facilitar la llegada de nuevos habitantes. El objetivo es que quienes consigan trabajo también puedan encontrar un lugar donde vivir y contribuir a mantener activa la comunidad.