En los últimos años, los cables USB-C se convirtieron en un estándar universal para cargar dispositivos móviles, un cambio impulsado por regulaciones como la de la Unión Europea. Pese a esto, este avance tecnológico reveló un problema inesperado: los expertos en ciberseguridad descubrieron que estos pueden ser utilizados como herramientas para acceder a datos sensibles de los usuarios.
Aunque no es sencillo explotar esta vulnerabilidad, representa una amenaza latente para quienes utilizan dispositivos compatibles. El investigador Thomas Roth, en una reciente presentación en un congreso de seguridad, detalló cómo el controlador de los puertos USB-C puede ser manipulado para extraer su firmware.
Esto significa que, con técnicas avanzadas, es posible guardar una copia externa de este código, abriendo la puerta a posibles ataques dirigidos. Si bien no se reportaron incidentes hasta ahora, los especialistas coinciden en que la complejidad de los métodos no elimina el peligro.
Lejos de ser simples accesorios, algunos cables USB-C contienen componentes sofisticados como microcontroladores y antenas. Estos elementos, aunque invisibles a simple vista, permiten realizar ataques que comprometen la seguridad de los dispositivos. Ante este panorama, es muy importante estar atentos a los riesgos asociados con el uso de accesorios aparentemente inofensivos.
El cable USB-C del celular puede ser el arma preferida de los hackers
La adopción del USB-C como puerto estándar trajo consigo no solo beneficios prácticos, sino también nuevos desafíos. Según Thomas Roth, este conector presenta vulnerabilidades en su controlador que permiten extraer el firmware de los dispositivos que lo emplean. Este hallazgo, presentado en un evento especializado en Hamburgo, demuestra que un hacker con las herramientas adecuadas podría analizar dicho firmware y encontrar fallos para explotarlos.
Los cables USB-C no son meros conductores de energía o datos. Investigaciones recientes revelaron que algunos modelos contienen componentes avanzados capaces de ejecutar malware o programas espía. Esto es posible gracias a la inclusión de microcontroladores en su interior, que permiten actividades como el registro de teclas o la extracción de información confidencial.
Aunque actualmente estos riesgos no se materializaron en ataques masivos, la posibilidad de que los ciberdelincuentes desarrollen métodos para aprovechar estas vulnerabilidades no puede ser ignorada. Por eso, la recomendación es elegir siempre cables de marcas confiables y evitar conectarlos en puertos públicos o no seguros, reduciendo así las probabilidades de comprometer la seguridad de los dispositivos.