
Todo aquel que actúa de una manera nada tradicional o que no responde a un parámetro social preestablecido lo caratulamos de esa manera. Pero Milei es un ser más cercano a la maldad que a la locura.


Los artistas, los científicos, los sindicalistas, los docentes, las universidades, los comedores y a todo aquello que su pensar de exorcismo mesiánico le indique es y será perseguido.
La multitudinaria manifestación del pasado 23 de abril abre un nuevo escenario político y social frente al gobierno de Javier Milei. La constituye como el espejo donde debe mirarse el campo nacional y popular y quienes tienen la vocación de conducirlo.
Vivimos en un mundo mediatizado e “internetizado” a tal punto que la “batalla cultural” no es otra cosa que recuperar el valor los hechos.
El dolor juega a favor del olvido, el miedo apuesta al mismo bando y ambos atentan contra la memoria. El desconocimiento, la lástima y la necedad la destruyen definitivamente.