Una vez que cortamos flores para cambiarlas, estas se marchitan luego de 10 días, a pesar de haber sido cuidadas correctamente. Luego, generalmente acaban en el tacho de basura, aunque esto no tiene que ser así necesariamente, ya que pueden tener utilidad especial para algo completamente diferente.
Las flores marchitas pueden tener una "segunda vida" como infusiones ricas en sabor y aroma, a través de un procedimiento simple. Sin embargo, se debe tener en cuenta que para realizar esto, las flores deben ser comestibles y no contener pesticidas. La preparación es sencilla y los resultados sumamente beneficiosos.
Algunas flores conservan sus nutrientes y compuestos bioactivos, a pesar de estar marchitas. Algunas de ellas mantienen antioxidantes, flavonoides y aceites esenciales. Además, tienen propiedades relajantes, como la lavanda, la pasionaria o el tilo. En ese sentido, tienen la capacidad para relajar el sistema nervioso, aliviar el estrés y promover el sueño. Por otra parte, también puede favorecer la digestión.