Un zapatazo de derecha de Enzo Fernández le dio el empate a la Selección dirigida por Lionel Scaloni y el desahogo colectivo a la hinchada de la albiceleste que no paró de alentar en el Mercedes - Benz Stadium en Atlanta.
Con Matador de Onda Sabanera de fondo y con el gesto del Topo Gigio, el delantero argentino celebró su tercer gol en el mundial y le dio el empate a la Scaloneta.
Un zapatazo de derecha de Enzo Fernández le dio el empate a la Selección dirigida por Lionel Scaloni y el desahogo colectivo a la hinchada de la albiceleste que no paró de alentar en el Mercedes - Benz Stadium en Atlanta.
Cuando el reloj se moría y la Selección arrinconaba a Inglaterra contra su propio arco, Enzo Fernández sacó un misil desde media distancia y quebró la resistencia de un Pickford que parecía infranqueable: 1-1 y semifinal abierta en Atlanta.
El ex River Plate festejó con el típico gesto del "Topo Gigio" ante una hinchada argentina enardecida que necesitaba el empate más que el agua para vivir.
Minutos más tarde, con el corazón latiendo al límite, Lautaro Martínez se elevó para conectar de cabeza un centro preciso de Messi y sellar el 2-1 que desató la locura albiceleste.
El segundo tanto hizo estallar a los hinchas en Atlanta y del otro lado del continente los 48 millones de argentinos gritaron como si la voz cruzara el océano.
En la vereda inglesa, la desesperación se adueñó del banco donde Tuchel, sin brújula, tiró a la cancha a Toney y Rashford después de haber desarmado su ataque en un intento fallido de frenar la avalancha albiceleste. El tiempo se consumió, la reacción nunca apareció y la Scaloneta firmó la hazaña: le ganó a Inglaterra, se metió en la final contra España y va por el bicampeonato mundial el domingo en Nueva Jersey.