25 de noviembre 2021 - 13:06

El discurso de la meritocracia oculta un sistema muy desigual

La cultura del hiperindividualismo forma parte de un discurso y una narrativa instalada que no hace más que generar desigualdad y endeudamiento.

Nahuel Sosa
Nahuel Sosa

Las élites no solo construyen proyectos económicos sino también culturales, porque para mantener una posición de poder no alcanza solo con el dinero, sino con narrativas y discursos que legitimen esa posición.

Lo que realizan en el campo de la cultura es fomentar sus valores y tratar de instalarlos como si fueran de la sociedad, cuando en realidad son propios. Y ahí entran en acción ciertas ideas falsamente arraigadas sobre la cultura del trabajo.

Ellas son la meritocracia, la autoexplotación y el hiperindividualismo.

La meritocracia ha tomado altos límites de banalidad teniendo en cuenta la omisión de la desigualdad entre las clases sociales. A partir de allí, es imposible pensar una meritocracia soslayando la desigualdad. En tiempos en donde se alienta al emprendedurismo, tanto la autoexplotación como el hiperindividualismo son rasgos que refuerzan la alarma y una necesidad de intervención del Estado para regular las condiciones laborales.

Los nuevos conceptos de la cultura CEO de emprendedores, lleva a que, a la larga, todos nos transformemos en endeudados.

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