El peluquero Miguel Romano reveló la verdad detrás de los icónicos looks de Susana Giménez y confirmó una versión que circula desde hace años sobre la procedencia del cabello que utilizaban para realizar las extensiones de la conductora.
Miguel Romano habló en La Mañana con Moria y destapó un secreto que estaba guardado bajo llave sobre las extensiones que confeccionaba para la diva.
El peluquero Miguel Romano reveló la verdad detrás de los icónicos looks de Susana Giménez y confirmó una versión que circula desde hace años sobre la procedencia del cabello que utilizaban para realizar las extensiones de la conductora.
La entrevista en La Mañana con Moria surgió por una de las escenas de la serie sobre la vida de la exvedette en la que Moria Casán se encuentra con Susana en un camarín y, mientras están hablando, dos mujeres con el pelo rubio platinado entran a la peluquería.
Las imágenes hacen referencia a un rumor que siempre rondó en torno al origen del pelo de la diva de los teléfonos: mujeres con albinismo vendían parte de su cabellera para confeccionar las extensiones que utilizaba.
Durante la extensa charla que mantuvo con Fátima Flórez, quien reemplazó a Moria durante sus vacaciones, Romano aclaró cómo obtenía el pelo para armar las cortinas. "Es real", aseveró sobre el mito.
En un momento quien tomó la palabra para revelar el secreto fue la hija de Miguel, Paola, que habló por su papá. "Las albinas venían solas porque se les pagaba diez veces más el pelo", aseguró.
De acuerdo con el relato de la joven, no solo eran mujeres, sino que además empezaron a ir hombres: "Estaba asombrada de la cantidad de albinos que venían todas las semanas solamente para venderle pelo a Susana Giménez".
Si bien no recuerda la cifra exacta, aseguró que en su momento se pagaba muy bien por las cabelleras blancas: "Pagábamos fortuna por ese pelo para Susana".
"Es muy difícil porque tarda mucho el pelo en crecer. Tiene que estar tres años", reveló y agregó que se mezclaba con otro para obtener más cantidad.
Gustavo Méndez interrumpió al consultar si las albinas sabían que el pelo era para la Su. "Ya lo sabían porque el runrún corría, entonces venían a venderlo especialmente y nos cobraban bastante, no es que nos regalaban el pelo", concluyó Paola Romano.