Por Rodrigo Lussich
No les creo NADA: Por qué NO
No les creo nada a quienes sacan sus tripas frente a una cámara embelezados con su propia imagen en pantalla. No les creo nada a los que empeñan su destino embanderados en su ego.
6 - El caso Perdomo volvió a poner en el tapete la "verdad" de la tele. ¿Era verdad cuando se acusaba a la bailarina de fingir su habla? ¿Fue verdad las disculpas al día siguiente? Con la misma actitud puede decirse una y otra cosa. ¿A quién se le cree? Permítanme decirlo: a nadie. Ahí tienen un claro ejemplo de cómo se trabaja en televisión. El mismo ímpetu para una verdad puede ser reempazado por otra según cambie el viento del rebote popular. ¿Cómo creer?
7 - Lo peor que pueden creer -y muchas veces creen esos que "llegaron"- es que, porque la gente habla de ellos, les importa. Lo que pasa en la tele es un buen tema para charlar en la cena, sacar el cuero en el almuerzo en familia el domingo, discutir en redes sociales y debatir en el laburo o en el bondi. A la hora de apoyar la cabeza en la almohada a la gente le sigue preocupando lo escencial que es invisible a los ojos del ego de la tele: pagar sus cuentas, la salud de sus hijos, tener trabajo, alguien que los ame. Creer que son el ombligo de un mundo que solo se entretiene con ellos es el pecado que hizo estrellar a muchos.
8 - La adicción que provoca estar "ahí" es otro síntoma para que uno no les crea nada. Una primera confesión, un primer sentimiento expuesto los acerca. Repetir la anécdota, continuarla, agravarla, exagerarla, trasnformarla en cadena nacional solo hace que eso que fue creíble pase a ser todo lo contrario.
9 - El público juega una convención muy parecida a lo que sucede en las ficciones: Juega a creerles. El punto de haber conevertido lo mediático en casi un hecho ficcional produce el mismo síntoma que si viéramos una novela donde sabemos que el malo es malo en la historia pero que no asusta por eso a los niños por la calle. La gente juega a que es cierto pero sabe que no. La diferencia con la ficción real es que allí los límites están establecidos. En lo mediático los que protagonizan las historias cometen la idiotez de escupir para arriba y creerse importantes por eso.
10 - Por eso "no les creo nada". Creo que la cámara los encandila de una forma que les impide ver más allá. El árbol no les deja ver el bosque. Y el bosque es allí donde está la profundidad que el cartón pintado de la tele no permite hacer llegar a todos, es allí donde solo pasa quien tiene algo más para mostrar que sus entrañas. Escenario reservado para muchos menos, por suerte.
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