Marcela Acuña, o "La Tigresa", es una de las mejores boxeadoras de Argentina no solo por su capacidad deportiva, sino también por todas las reglas impuestas hasta el momento en ese deporte. A pesar de sus detractores, continuó adelante y logró convertirse en una "luchadora por los derechos de la mujer" a pesar de no considerarse feminista.
Marcela "La Tigresa" Acuña: "No me considero una feminista, pero sí una luchadora por los derechos de la mujer"
La boxeadora realizó un recorrido por los logros de su carrera, los desafíos que tuvo que enfrentar, su familia y las críticas que recibió a lo largo de los años. "Rompí todas las reglas", aseguró.
Después de dejar las clases de danza española, Acuña se calzó sus primeros guantes de boxeo a los 7 años y nunca más se los sacó. Nacida en Formosa el 16 de octubre de 1976, criada en el seno de una familia trabajadora, Marcela logró que su papá comience a llevarla entrenar.
A los 15 años conoció a su entrenador, Ramón Chaparro, quien se convertiría en su pareja tiempo después a pesar de la falta de aceptación de su familia porque se llevaban 22 años de diferencia. A los 16 años tuvo su primer hijo y la pareja se casó en el año 2009, tras más de una década y media de relación.
En diálogo con Historias Mínimas, La Tigresa contó que tuvo "muchos problemas para poder formarlizar por la diferencia de edad, por la época en que vivimos".
"Con Ramón hace 31 años que estamos juntos, nos casamos después de 17 años de convivencia", expresó la boxeadora, aunque contó cuál era su secreto para mantener una relación por tantos años: "Guiar en ciertas cosas y acompañar en otras, es una gran dupla, no sentirse solo a la hora de tomar decisiones".
Aunque no se considera feminista, sí aclaró que "la igualdad entre el hombre y la mujer siempre es lo más importante", pero "la mujer debe hacer lo que realmente la hace feliz".
Acuña: "Rompí todas las reglas, siempre fui rebelde, pero con una causa justa"
Desde muy pequeña, Acuña siempre fue muy decidida. Por ello, aseguró que rompió "las reglas cuando dijeron que el boxeo no era para mujeres, siempre con esa causa y ese objetivo muy claro". Principalmente relacionado con llevar en alto la bandera del boxeo femenino nacional.
Cuando comenzó su profesión, era un mundo completamente dominado por los hombres, pero su fama ayudó a las mujeres a igualarlo y hasta por momentos a superarlo."Realmente siempre fui muy decidida y no me importó el qué dirán", subrayó.
A lo largo de su carrera, enfrentó varias críticas por "ir en contra de un periodismo bastante machista en ese entonces", el único entorno que le costó conquistar a pesar de obtener muchos logros. "El periodismo deportivo me costó años, hasta ahora hay algunos dinosaurios que todavía subsisten y no están de acuerdo con el boxeo femenino", opinó.
Muchas de las palabras trataban de dañar su ego de mujer, diciéndole que las debían "lavar los platos y no boxear". Sin embargo, Acuña demostró lo contrario, pudo crear su propio destino y hacer de las críticas su "motor interno".
A sus cuarenta años se consagró como la única argentina en ganar títulos de las cuatro entidades de boxeo. A pesar de eso, nunca dejó de entrenar y prepararse, ya que “hay una gran responsabilidad porque hay que demostrar por qué obtuviste todos esos títulos, ahí empieza otra vez a entrenar y crecer, en el boxeo nunca terminas de aprender”.
La mujer detrás de “La Tigresa”: madre, boxeadora y militante
Marcela no solo brilló en el boxeo, sino que a lo largo de su vida incursionó en otras temáticas, como participante en el programa televisivo de Masterchef Celebrity o en Bailando por un Sueño, sino que también estudió varios años abogacía y periodismo deportivo, carrera de la que se recibió y piensa a futuro poder dedicarse.
“Me gustaría comentar boxeo, pero no me asustaría comentar fútbol”, explicó Acuña, quien reflexionó que siempre trata de mejorar día a día como persona. También incursionó en la política como concejala del partido bonaerense de Tres de Febrero.
En ese sentido, definió qué es ser “militante” a pesar de que hoy en día esté mal vista esa palabra: “Ser activo en los problemas sociales, se malinterpreta porque se demonizó la palabra”.
Frente a la crisis que atraviesa el país, donde cada vez le cuesta más a las familias poder llegar a fin de mes, Acuña sentenció que "un Gobierno que te dice no hay devaluación, pero el peso no te sirve para nada, cuando dicen que cada vez vamos a estar mejor... Evidentemente no hay un proyecto de vida ahora".
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