La salud cardiovascular es una de las preocupaciones más grandes que tiene la sociedad, que busca generar hábitos para evitar sufrir alguna enfermedad. Sin embargo, puede suceder que en el momento menos esperado uno experimente alguna afección, tal como le pasó a William Wilson.
Lo curioso es que este hombre es cardiólogo, y reveló un síntoma específico y poco conocido, que reconoció cuando sufrió un infarto a sus 63 años. "Y antes de que ocurriera, mi salud era fantástica, o eso creía yo”, confesó y agregó: “Los cardiólogos no pasan mucho tiempo sentados en el trabajo. Estamos de pie todo el tiempo. Tengo la suerte de tener un trabajo muy activo. Y, además, hago ejercicio constantemente. Lo hice durante años".
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El especialista se sentía "genial" el 22 de enero de 2018, cuando estaba de vacaciones con su esposa: “Iba a leer y a hacer algunos mandados. Pero mi esposa iba a hacer ejercicio sobre las nueve de la mañana. Y me dijo: ‘¿Querés venir conmigo?’. Le dije: ‘Claro’. Ella estaba con su entrenador personal, y yo, en realidad, solo estaba perdiendo el tiempo. No estaba haciendo mi entrenamiento habitual. Estaba en la escaladora, pero no me estaba esforzando en absoluto. De hecho, acababa de empezar“.
Lo primero que sintió fue una molestia en el pecho: “Y no era una molestia aguda, no era como un cuchillo ni nada parecido. Era una especie de molestia incómoda, opresiva, como una presión. Uno pensaría que yo sabía lo que era y lo sabía. Pero no durante unos 30 o 60 segundos”.
Cuál es el síntoma que advirtió el cardiólogo
“Estaba en negación. Intentaba convencerme a mí mismo de que esto no estaba pasando. Esto no puede estar pasándome a mí. Quiero decir, soy cardiólogo. Y esto no les pasa a los cardiólogos“, explicó Wilson, que estaba demasiado transpirado para el poco ejercicio que había hecho.
De esta forma, el cardiólogo atravesó el síntoma que, si bien es poco conocido, es un indicador de un inminente infarto: “Es muy común que cuando alguien está sufriendo un infarto, tenga que ir al baño, con mucha urgencia. Es parte de todo el sistema nervioso que se activa con un infarto. Y, efectivamente, tuve que ir al baño en el gimnasio. Y recé“.
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Ahí fue cuando se dio cuenta de lo que le estaba pasando, por lo que llamó a su mujer para explicarle y llamaron a emergencias. Al llegar a la clínica, los médicos se asombraron al verlo. “No soy probablemente la persona que esperarían que tuviera un infarto”, recordó.
Un punto que Wilson destacó fue llegar al hospital lo más rápido posible, una clave para tratar un ataque cardíaco: “Una vez que estás allí, el equipo de cardiología y el equipo del hospital se encargarán. Y realmente se mueven. Hago cateterismos todos los días a personas que tienen exactamente lo mismo que yo tuve".