La tarjeta de crédito (de ahora en más TC) es el experimento más audaz del capitalismo mundial. Utilizada por primera vez en 1958 en Fresno, California, un rectángulo de plástico con plata, con tu nombre y un número misterioso, una fecha de validez y el nombre del banco era el paquete perfecto de lujo y conveniencia, la liberación del consumidor, la que adornaba a la clase media. Durante décadas, se anunció como un boleto a una vida más emocionante. Pero, para muchos, el sueño que prometían se convirtió en una pesadilla.
Conceptos como "No tiene precio (priceless)", "No vivas la vida sin ella" o "Está en todos los lugares donde quieres estar" bombardearon sistemáticamente a cada usuario, que forma parte de una industria que vale billones en el mundo, con millones de TC en las billeteras. La tarjeta de crédito es el primer contacto con el crédito de cualquier individuo, la primera página de nuestro historial crediticio que nos puede llevar al acceso de préstamos personal o hipotecarios con el correr de los años, si nuestra buena conducta nos acompaña.
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Anverso y reverso de una muestra de la tarjeta utilizada en el Fresno Drop de 1958.
Uno de los peores errores del usuario de TC es pensar que el saldo disponible para gastar es una extensión del salario o plata nuestra para poder gastar. La TC es otra manera de utilizar el dinero que ganamos, es un préstamo disponible todos los meses. De ninguna manera el límite disponible que tenemos en el ciclo de facturación (que muchas veces es tres veces superior a nuestra sueldo) nos pertenece.
Tu tarjeta no es dinero gratis, eso no existe en el mundo financiero. Es, de alguna manera, otra forma de gastar el dinero que tenemos, o disponible. Quizás más inteligente. Es una herramienta financiera poderosísima que reemplaza al efectivo, que puede patear pagos a 40-50 días y hasta puede generar intereses con el tiempo. O también llevarte a la ruina.
Las ventajas de poseer una tarjeta de crédito
Según el Banco Central de la República Argentina, existen más de 13 millones de tarjetas de créditos (plásticos) en el país, último dato actualizado a septiembre del 2024: alrededor de 7.175.268 titulares de las tarjetas de crédito. En un país históricamente inflacionario como Argentina, la tarjeta de crédito ha resultado ser una necesidad para sobrepasar crisis económicas. El uso eficiente y racional de la TC puede llegar a dar una ventana de oportunidad para sacarle un rendimiento extra.
Un punto importante a tener en cuenta es el consumo en cuotas. Puede ser un beneficio cuando se trata de un financiamiento sin interés, sobre todo teniendo en cuenta la inflación alta (a pesar de la baja de la última gestión, las estimaciones de 2% mensual para este año siguen siendo altas). Las cuotas pueden ser una buena opción para distribuir el gasto a lo largo de los meses, sobre todo cuando se consume un bien durable que suele ser un tener un costo alto.
Tarjetas de crédito Télam
Télam
Otra ventaja de la TC es la de incluirla en un presupuesto que estime ingresos y gastos, fundamental para organizar las finanzas personales. La mayoría de las personas efectúa este cálculo mentalmente y de forma estimativa, pero lo ideal es llevar un registro a través de una planilla o una simple libreta. Se puede utilizar la tarjeta de crédito para todas las compras a lo largo del mes, incluso para poner en débito automático todo lo que es impuestos, servicios, pagos habituales. Ese dinero que hubiera usado en pagarlo en efectivo, ponerlo a rendir en alguna cuenta renumerada de billetera virtual, fondo común de inversión o, incluso, plazo fijo.
Por último, la utilización del la TC como emergencia. No siempre se tiene disponible dinero en efectivo ni la capacidad de pagar un monto alto al contado. En este caso, la tarjeta de crédito no sólo te simplifica el traslado de efectivo, sino que también te "salva" en cuestiones urgentes o imprevistas como la rotura de una cocina o lavarropas, o a la hora de pagar servicios.
Tips y trucos para utilizar de forma eficiente la tarjeta de crédito
Cuantas veces te dijeron "no aceptes nunca una tarjeta de crédito”, “nunca pagues el mínimo”, “reventá la tarjeta de crédito”, “yo pago ahora y me olvido”, “la vida es una sola” (debatible), etc... Lo cierto es que existen diferentes tips que podrán ayudarte a utilizar la tarjeta de crédito con el máximo aprovechamiento.
- ¿En un pago o en cuotas? Generalmente los comercios hacen un descuento por pagar en un sólo pago, ya que son los que asumen el cargo de las cuotas. Sin embargo, en un país inflacionario, a mismo precio, siempre hay que utilizar las cuotas sin intereses por la licuación del valor de las cuotas por la inflación a lo largo del tiempo. Sin embargo, con la inflación en torno al 2% mensual que prevén en 2025, hoy un descuento del 20% en efectivo es similar a 12 cuotas sin intereses (si consideramos que ese 2% será constante).
- Debés conocer dos fechas importantes de tu TC: la fecha de cierre (cuando cierra tu ciclo de facturación) y la fecha de vencimiento/pago (el último día para pagar sin intereses). ¡Si aprovechas estos días, puedes ganar hasta 50 días de financiamiento gratis! Por ejemplo si se compra algún producto el día posterior al cierre de facturación, se pagará el producto adquirido recién después de un mes y medio en el próximo vencimiento.
- El pago mínimo. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia deben abonar el pago mínimo. De esta manera, el saldo impago se traslada al próximo mes con una tasa de interés. Sin embargo, al igual que con el resto de los créditos hay costos adicionales a la tasa de interés, como por ejemplo impuestos y gastos administrativos altísimos. Un ejemplo: cuando te cobran intereses por financiación, a ese importe se le suma los Impuestos al sello y el 21% del IVA. Es el principal motivo de morosidad en el mundo. Las compañías emisoras no quieren que la gente salde todo el monto cada mes y no quieren que la gente no pague nunca, pero entre esos dos extremos está el punto óptimo, el lugar donde los bancos ganan mucho dinero con estos préstamos.
- No excederse en los consumos sólo para aprovechar un descuento. Al pagar con tarjeta de crédito se pueden aprovechar diversos beneficios: descuentos, cashback, cuotas sin interés, puntos que se pueden canjear por productos. Pero cuando los consumos son mucho más elevados que los ingresos, resulta inevitable financiar una parte del resumen y ese costo adicional puede llegar a ser mayor al beneficio obtenido al realizar la compra.
- Mucha precaución cuando te ofrezcan una tarjeta en algún supermercado, o cadenas de electrodomésticos, es decir, lugares no bancarios. Mayormente la TC viene adosada a un seguro de vida o de riesgo, pocas veces advertido al cliente y nunca comunicada por el vendedor. Y siempre averiguar comisión de mantenimiento y de renovación anual.
- Mantén un buen límite de crédito usado. Para que los bancos puedan subir el límite de tu tarjeta o hacer un upgrade del paquete en cuestión, revisan tus consumos y comportamiento crediticio (pago en término). Tu uso de crédito debe ser bajo, preferentemente menos del 30% de tu límite. Esto mejora tu historial crediticio.
- No prestes tus tarjetas de crédito. Un error insólito que incurren los usuarios , por "confianza", es la de brindar el plástico a amigos o familiares que no tienen acceso al crédito. La posibilidad de incurrir en mora por terceros, quitarte cupo en la TC que te puede servir para gastos propios o simplemente ingresar los números de tu TC en estafas o sitios web de dudosa procedencia. Por algo, las tarjetas de créditos son intransferibles.
- Activá las notificaciones con cada consumo, a través del mail o alarma de la propia aplicación del banco. Revisá tu estado de cuenta cada mes. Detectá cargos erróneos. Vigilá tus gastos. Evitá sorpresas. Debés ser constante y disciplinado con los consumos, entrar al homebanking de tu banco diariamente y prevenir estafas, y filtraciones de datos.
- Desconocer gastos en el resumen de la tarjeta de crédito. Si en la TC aparece un gasto que el usuario desconoce, se puede cuestionar dentro de los 30 días hábiles. Si se aplicó un cobro que no corresponde, el banco tiene la obligación de devolver el dinero.
- Tené a mano siempre el número de teléfono para autorizaciones de pago (sí, en 2025 la mayoría de las compañías utilizan un número fijo para autorizar las compras) y el de robo de tarjeta de crédito o hurto. Son indispensables a la hora de cualquier infortunio que pueda darte un dolor de cabeza en el futuro.
- Sé consciente que los bancos te cobran comisiones por el uso de TC (nada es gratis). Habitualmente, las tarjetas de crédito tienen una comisión de mantenimiento mensual, un costo que se cobra mes a mes y que corresponde por el uso de esa tarjeta. Se suele bonificar por cobrar el sueldo en la entidad bancaria, tener cierto consumo o adquirir algún seguro o dejar determinado saldo a la vista en la caja de ahorro. Otra comisión es la renovación anual, que corresponde a la renovación del servicio por el año siguiente. Se cobra de manera automática en tres cuotas y también se incluye dentro del resumen de tarjeta de crédito. Suele cobrarse cuando el plástico está fuera de un paquete brindado por el banco, o fue solicitada la TC unilateralmente, sin otro servicio. Por último, la comisión por reposición de tarjeta en caso de pérdida o robo, en caso de que pierdas tu tarjeta o sufras un robo. Algunas entidades cobran una comisión por reposición de tarjeta que puede ser bonificado dependiendo el plan y paquete contratado.
- Ante un aumento de comisiones por servicios bancarios, las entidades deben notificar con 60 días de anticipación a los usuarios o clientes bancarios. El cliente podrá elegir si se queda en ese banco u opta por mover su dinero o productos a otro lado.
En tanto, las personas pueden acceder a un reporte de estado crediticio más resumido y acortado de forma más sencilla, en la web del Banco Central de la Nación Argentina, dentro de la sección “Central de Deudores”. Allí, sólo con el número de CUIL se podrá ingresar y ver en qué situación se encuentra cada uno:
Situación 1: En situación normal
Situación 2: Con seguimiento especial
Situación 3: Con problemas
Situación 4: Con alto riesgo de insolvencia
Situación 5: Irrecuperable
Situación 6: Irrecuperable por disposición técnica
Conclusiones para no morir en el intento
No hay que demonizar la tarjeta de crédito, ni tampoco entronizarla: eso sí, no es para cualquiera. Si uno conoce sus conductas, y entiende que es propenso a endeudarse, la TC puede significar una deuda eterna que no sólo te cortará las posibilidades de crédito en cualquier entidad financiera, sino que también te incluirá en una base de datos de deudores como Veraz, donde salir puede costar mucho dinero. A veces los consumidores son miopes, tienen una visión estrecha. Se concentran en el aquí y ahora. Es muy fácil gastar de más con una tarjeta de crédito.
Las TC no son malas, el mal uso lo es. Parafraseando al tío Ben Parker, "un gran poder, conlleva una gran responsabilidad". Usalas con inteligencia y conviértelas en tu aliada financiera. Disciplina, tiempo real para controlar los consumos diarios y resumen de cuenta y, fundamentalmente, el dinero suficiente para costear una financiación que podría ser ad eternum si lo sabés usar de manera correcta, son los requisitos mínimos para hacer de la TC el pasaporte a una vida mejor.