A menos de una semana del estreno de la tercera temporada de La casa de papel en Netflix, ya se confirmó que habrá una cuarta temporada y los guionistas mostraron una foto en la que se ven entusiasmados ante el nuevo desafío.
El guionista de "La casa de papel" contó el paso a paso de la escritura de la tercera temporada
Con fotos, el escritor Javier Gómez Santander relató el paso a paso del proceso creativo junto a Álex Pina.
"Ya estamos escribiendo la cuarta temporada. Esta foto es en las Islas Galápagos, uno de nuestros mejores encierros de escritura", comentó en Twitter el escritor Javier Gómez Santander junto a una foto junto a Álex Pina.
Antes de eso, Gómez Santander se retrotrajo varios meses atrás para reconstruir el proceso creativo de la tercera temporada. ¿Cómo la escribieron? Alejados de Madrid, con los pies remojados en el mar y la arena, ensayando una oficina playera.
"Os voy a contar algo de #lacasadelpapel3 que se ve poco: ¡el guion! Atentos, porque viene la maravillosa historia de cómo hemos escrito esta temporada. Y lo primero que os enseño es... una maleta. Es que vamos a hacer muchos kilómetros", comenzó el ex periodista.
Y siguió: "Después de dos meses currando en la biblia (el proyecto donde se cuenta la temporada), Álex Pina y yo cogimos el primer avión para rematarla. Era abril de 2018 y en el avión lloramos de la risa: se nos ocurrió empezar la serie con Arturo, convertido en ídolo de masas. Funcionaba. ¿Y a dónde nos fuimos? Al Caribe, muy cerca de donde arranca la siguiente secuencia de la serie: la isla de Río y Tokio. Si veis en una playa a dos tipos escribiendo como locos, probablemente seamos nosotros".
Más adelante contó por qué decidieron armar oficinas por todo el mundo. "Os voy a explicar lo de los viajes. Álex me preguntó una vez: ¿Si podemos escribir esto en el Caribe, qué sentido tiene hacerlo en Madrid? Y tiene razón. Además, de viaje pasa otra cosa: estamos 24 horas metidos en la serie. No hay reuniones, ni casi llamadas. Y además, mola. Terminamos la biblia aquella semana. Y, al volver a Madrid, sorpresa: La ciudad estaba llena de publicidad de La Casa. Un buen presagio, ¿no? Nos hacía falta la inyección de ánimo, teníamos que empezar a escribir capítulos. El momento de la verdad", explicó.
"El primer capítulo era muy difícil. Para nosotros, el más complicado: había que reunir a unos millonarios que están en el paraíso, dejar la serie lanzada, conflictos sembrados y el golpe en marcha", continuó.
"Así que nos fuimos a la Sierra de Madrid con Viernes, mi perro. Un habitual. Y otra clave. ¿Sabéis cuál es la principal preocupación que tenemos? Que la cabeza esté fresca. Nos obsesiona. Un guionista con el cerebro cansado escribe peor y lo ve todo mal. Así que hacemos ejercicio. ¿Para estar fuertes? No, para estar contentos. A finales de mayo se incorporaron @juanslc y @LuisMoyaRedrado. ¿A qué molan? Parece que podrían dar palizas a domicilio, pero son dos fenómenos. No ha habido un solo día que no me haya apetecido llegar y verles las caras a estos dos señores. Por jodidos que estuviéramos", bromeó.
La aventura no quedó ahí. Una vez escrito la entrada al banco, tenían que armar cómo sería la vida allí adentro.
"Empezaba la convivencia. Así que adoptamos el modo esponja. Os cuento qué es: Escuchábamos a los espectadores y siempre hacíamos las mismas preguntas: tu personaje favorito, por qué, qué momentos te vienen a la cabeza, qué recuerdas de éste, qué del otro. Y la conclusión fue clara: perduraba lo emocional. Con ese material, nos fuimos a aislarnos: Barú, Colombia. A nuestra casa sólo se podía llegar en barco o por este canal, que era el que cogíamos para ir a hacer la compra. Nuestra oficina, por lo demás, era la leche", manifestó.
El proceso incluyó deporte, relax, aislamiento ¡y hasta sauna!
"Llevábamos 4 o 5 capítulos escritos, y en Madrid ya nos esperaba todo el equipo con un millón de preguntas. Cada cosa que veis en la serie, le ha supuesto un problema a alguien. Una lanza térmica, una tubo de interconexión... son cosas que se escriben rápido, pero hacerlas es... Y desde ahí nos fuimos a Puerto Vallarta. ¿Recordáis lo del deporte y las endorfinas? Otro de nuestros trucos es la sauna. No sólo aclara el cerebro. Es que escribimos dentro. Bueno, escribimos en todas partes", relató.
En México, escribieron en el famoso Café La Habana y a partir de ese momento incorporaron más gente a la escritura. Es que, como explicaron "cuando queremos saber cómo fundir oro, o cómo pegarle un tiro a alguien y dónde, o qué tipo de armas o cualquier cosa, le preguntamos a Sara". "Ella investiga. Se fue a una fundición de oro de verdad a documentarse y le explicaron cómo hacer la granalla. Y les copiamos el método", detallaron.
Otro secreto fueron las reuniones con los actores para que sumen su visión sobre sus propios personajes. "Charlamos durante horas de los personajes. Y siempre suman al guión. ¡HAY QUE HABLAR CON LOS ACTORES!", aconsejó.
¿Una complicación? Hubo demasiado vuelo en el capítulo seis, que debió ser reescrito. "Era una demencia. No había Dios que lo rodase", aseguró y luego contó que las nuevas versiones quedaron mejor.
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