Desarrollar habilidades comunicativas es esencial para mejorar nuestras relaciones, el trabajo en equipo y hasta el liderazgo. Pero si tuvieras que elegir, ¿es mejor saber escuchar o expresarse bien?
Expertos en comunicación analizan el valor de cada habilidad y explican por qué ambas son claves para el éxito personal y profesional.
Desarrollar habilidades comunicativas es esencial para mejorar nuestras relaciones, el trabajo en equipo y hasta el liderazgo. Pero si tuvieras que elegir, ¿es mejor saber escuchar o expresarse bien?
En un mundo donde todos quieren hacerse oír, escuchar parece un arte en extinción. Sin embargo, según diversos especialistas en comunicación y psicología, escuchar bien puede ser incluso más valioso que expresarse con fluidez o persuasión.
Escuchar activamente no es solo oír. Implica prestar atención sin interrumpir, interpretar el lenguaje corporal y validar lo que el otro dice. Según un estudio de Harvard Business Review, los líderes más efectivos dedican más tiempo a escuchar que a hablar. En terapia, por ejemplo, la escucha empática es clave para generar confianza y lograr avances significativos. Por este motivo, la oratoria es una materia que suele formar parte de muchas carreras universitarias, especialmente en áreas como Derecho, Comunicación, Ciencias Políticas y Educación. Dominar el arte de hablar en público no solo mejora la seguridad personal, sino que también permite argumentar con claridad, influir positivamente en los demás y liderar con eficacia.
Tener habilidades para expresarse claramente, argumentar ideas y cautivar con la palabra es muy valorado en entrevistas, discursos o debates. La oratoria, la claridad mental y el tono adecuado pueden marcar la diferencia. Sin embargo, hablar sin comprender al otro puede llevar a conversaciones vacías o egocéntricas.
Los expertos coinciden: la mejor comunicación es un equilibrio entre saber escuchar y saber hablar. Quienes dominan ambas habilidades no solo se expresan mejor, sino que también logran comprender lo que los demás realmente necesitan o sienten.
En tiempos de sobreinformación, redes sociales y conversaciones aceleradas, escuchar con atención puede convertirse en un superpoder. Porque cuando alguien se siente realmente escuchado, se abre al diálogo con más claridad, honestidad y disposición.