La enfermedad que se esconde detrás del dolor de ciática

Aunque en la mayoría de los casos se soluciona con un tratamiento de pocas semanas o meses, existen cuadros más complejos en los que esta molestia es un síntoma de una afección grave.

El dolor de ciática es una afección molesta, pero bastante común, que en general desaparece tras un tratamiento de pocas semanas o meses. Sin embargo, también existen cuadros más complejos en los que aparece combinado con otros síntomas y puede indicar una enfermedad grave.

En todos los casos se trata de un dolor que recorre el trayecto del nervio ciático, desde la parte baja de la espalda y los glúteos hasta cada una de las piernas. Por lo general aparece cuando las raíces nerviosas de la columna lumbar son presionadas por una hernia de disco o un crecimiento óseo excesivo.

La ciática leve suele desaparecer luego de unos días con medidas de autocuidado, pero es importante consultar con un médico si el dolor empeora o persiste por más de una semana. Si a esto se suman otras señales de alerta, podría indicar que detrás del dolor de ciática se oculta una enfermedad más grave.

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El dolor de espalda se puede dar por las malas posturas provocadas por el uso de artefactos tecnológicos.

El dolor de espalda se puede dar por las malas posturas provocadas por el uso de artefactos tecnológicos.

Por qué el dolor de ciática podría esconder una enfermedad

En casos específicos, el dolor de ciática puede ser un síntoma de la espondiloartritis axial, una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas y causa dolor, rigidez y fatiga. En sus formas más extremas, puede provocar limitación en los movimientos.

Uno de los principales síntomas es un dolor en la espalda baja que suele mejorar con el movimiento y empeorar durante los períodos de inactividad. Es clave consultar al médico cuando el dolor de ciática aparece acompañado de alguno o varios de los siguientes síntomas:

  • Entumecimiento repentino o debilidad muscular significativa en una pierna.
  • Problemas para controlar los intestinos o la vejiga.
  • Pérdida de peso.
  • Malestar general, fatiga o fiebre.
  • Rigidez en la parte inferior de la columna vertebral.
  • Inflamación o dolor en hombros, rodillas y tobillos.
  • Dificultad para expandir completamente el tórax.
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