En los últimos años, la pava eléctrica ganó popularidad y se convirtió en uno de los electrodomésticos más comunes dentro de los hogares argentinos. Su gran ventaja es que permite calentar agua de forma rápida y eficiente hasta la temperatura deseada, pero también trae aparejados algunos riesgos.
Funciona de una manera muy sencilla: se enchufa a la corriente eléctrica de la casa y, al calentarse la resistencia interna ubicada en la base, transmite esa temperatura al agua del interior. La mayoría de los modelos cuentan con apagado automático y otras funciones de seguridad para evitar accidentes.
Sin embargo, es necesario tomar algunas precauciones, como limpiar regularmente el hervidor para evitar la aparición y acumulación de sarro. Estos residuos pueden provocar que el electrodoméstico tarde más en calentar el agua y, en casos extremos, hacer que se apague antes de tiempo.
Además, como cualquier dispositivo que funciona con electricidad, no está exenta de fallos en el sistema de cableado, chispazos, cortocircuitos o incluso incendios. Para reducir estos riesgos, los expertos advierten que hay tres lugares donde nunca debería enchufarse una pava eléctrica.
Los 3 lugares en los que nunca tenés que enchufar la pava eléctrica
Estos son los tres lugares de la cocina donde, según los expertos, nunca hay que enchufar la pava eléctrica: