
El Gobierno consiguió su primer triunfo en el ámbito legislativo. Allí está plasmado el odio del presidente Milei. Es la ley de un gobierno odiador que desprecia a los trabajadores.
Pese a que insultó y estigmatizó desde el primer día a los diputados y diputadas, el balance del Presidente en sus tiempos como legislador es deplorable: se ausentó en decenas de votaciones, no integró ninguna comisión y protagonizó varios papelones.