¿Expresan lo mismo los baluartes del liberalismo clásico y los autodenominados libertarios de la actualidad? Evidentemente no. A continuación, algunas de las principales diferencias.
¿Expresan lo mismo los baluartes del liberalismo clásico y los autodenominados libertarios de la actualidad? Evidentemente no. A continuación, algunas de las principales diferencias.
Los defensores del liberalismo clásico planteaban que existían ciertos derechos naturales al hombre, garantizados por la propia existencia: por ejemplo el derecho a comer. a la propiedad, el derecho a la libertad. Los nuevos libertarios ponen estos derechos en duda y todo se puede mercantilizar: se pueden vender órganos, se puede vender un niño, todo lo rige la lógica de la oferta y la demanda.
Mientras que los clásicos abogaban por ampliar derechos, los libertarios reaccionan de forma autoritaria y violenta ante el reconocimiento de estos y se oponen a leyes como la de cupo trans o la interrupción voluntaria del embarazo.
Los liberales clásicos pensaban que el Estado estaba asociado al progreso, por eso reivindicaban el valor de la educación pública y la Constitución de Juan Bautista Alberdi habla de un Estado que recauda impuestos para desarrollar el país. Los nuevos libertarios, por el contrario, son anti-Estado. Por lo menos en lo discursivo (ya vimos que en situaciones límite, como las que vivimos durante la pandemia, quieren que el Estado subsidie al mercado).