A casi un año del inicio de la invasión de Rusia a Ucrania, todavía se sienten las secuelas y los ciudadanos ucranianos resisten a que las tropas rusas avancen en el territorio.
A casi un año del inicio de la invasión de Rusia a Ucrania, todavía se sienten las secuelas y los ciudadanos ucranianos resisten a que las tropas rusas avancen en el territorio.
En las últimas horas, el Ejército ucraniano respondió a aproximadamente 90 ataques rusos dirigidos principalmente contra zonas del noreste y el este del suelo ucraniano, donde se concentran los mayores combates. La mayoría de ellas, apuntan a la región de Jarkov, en el noreste, y en las vecinas de Lungansk y Donetks, en el este, ambas fronterizas con Rusia, según informó el Estado Mayor del Ejército ucraniano.
“Ucrania repelió ataques cerca de Kupiansk, en el este de la región de Járkov, no muy lejos de la vecina Lugansk, y en las poblaciones de Lyman, Bajmut, Adviika y Shakhtarsk, en Donetsk”, detalló el Estado Mayor.
Bajo ese contexto, el periodista Diego Iglesias, enviado especial de C5N, ya está en suelo ucraniano tras un largo viaje en tren que une Polonia con la ciudad de Kiev. “Hay dos grandes diferencias de lo que vive la gente en la capital, donde visualmente parece que no están más en guerra. Sin embargo, cuando se habla con ellos, siguen teniendo las secuelas psicológicas. Pero es muy distinto a lo que se vive en la zona este, en la frontera con Rusia, donde los combaten continúan”, relató.
En los pueblos, a las afueras de la capital, se ven algunas secuelas del conflicto. “Todavía se ven algunos carteles en la vía pública que llaman al reclutamiento de los jóvenes a las Fuerzas Armadas ucranianas”, describió Iglesias.
“Intentaremos llegar hasta la ciudad que está en conflicto, Bajmut, que tenía casi 80 mil habitantes, pero que actualmente quedan unas 5000, pese a que el Gobierno les recomienda evacuar el lugar en medio de las amenazas rusas que puedan invadirla. Nosotros iremos a Kramatorsk que está en poder del ejército ucraniano y después intentaremos llegar a Bajmut, pero las tres rutas están tomadas”, indicó Iglesias.
En este casi año de guerra, de acuerdo a los números aproximados de la ONU, murieron unos 8.000 civiles y casi 12.000 resultaron heridos, con independencia de todas las bajas ocurridas en el campo de batalla. Mientras que, más de ocho millones de refugiados se encuentran repartidos por toda Europa después de verse forzados a dejar sus hogares por la invasión.
Para ingresar al país, el periodista contó que se necesita una autorización del Ministerio de Defensa ucraniano, donde se detalla una serie de recomendaciones para llevar adelante la cobertura en el lugar.
“En las zonas donde no se vive la intensidad es diferente como en la frontera con Rusia, ya que hoy en día ‘naturalizaron’ la guerra. De igual modo, nos recomendaron que cuando nos aproximemos hacia el este es obligatorio el uso de casco y chaleco antibalas y hacer caso a las alarmas y rápidamente meterse en algún refugio”, remarcó.
El presidente ruso revocó en las últimas horas un decreto de 2012 que apuntalaba la soberanía de Moldavia para resolver el futuro de Transnistria, una región separatista respaldada por Moscú que limita con Ucrania y donde Rusia mantiene algunas de sus tropas.
Según se publicó en el sitio web del Kremlin, dicha decisión se tomó para “garantizar los intereses nacionales de Rusia en relación con los profundos cambios que se están produciendo en las relaciones internacionales”. Forma parte de una serie de medidas “antioccidentales” anunciadas por Putin el martes.