El Ejecutivo decidió postergar para el 1° de mayo el aumento del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) e Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) previsto para el 1° abril, con el objetivo de contener las subas de los precios en surtidor que vienen escalando desde el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, que disparó los valores internacionales del petróleo.
La medida se implementó a través del Decreto 217/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial con la firma del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo.
La normativa vigente establece que el ICL y IDC deben actualizarse de manera trimestral en función de la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional. Pero ya durante todo 2025 y este año el Gobierno autorizó incrementos solo parciales.
Las postergaciones en la actualización de los impuestos a los combustibles que se implementaron durante 2025 implicaron una resignación de ingresos fiscales por un total estimado de u$s2.326 millones, según un informe de la consultora Economía y Energía (EyE).
La tensión geopolítica por la guerra en Medio Oriente llevó a, entre otras cosas, encarecer el precio del petróleo. El barril de Brent superó los u$s100, lo que inevitablemente impacta en la nafta en Argentina, que acumuló un ajuste de 20% en marzo, y su valor ya llegó a los $2.000. Asimismo, registró un aumento de hasta 63,6% en el último año, que casi duplicó a la inflación en su acumulado anual, del 33,1%.
En ese marco, las empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) informaron que desde este miércoles 1° de abril van a reducir su frecuencia debido al aumento en los precios del combustible, una medida que puede traer grandes complicaciones a los usuarios.
En otra medida, el Gobierno autorizó el viernes a las empresas petroleras a aumentar el porcentaje de bioetanol que llevan las naftas, hasta un máximo del 15%. Hasta el momento, el corte máximo obligatorio era del 12%. Esto, si bien no representa ningún riesgo para el motor y sus componentes, implica un uso menos eficiente, por lo que requiere un mayor consumo de combustible.