Cayeron las acciones argentinas y el riesgo país rozó nuevos máximos del año

Pese a que las reservas del Banco Central lograron superar nuevamente los u$s50.000 millones, los bonos sufrieron caídas y el indicador de JP Morgan escaló hasta los 648 puntos en un contexto adverso para los mercados internacionales.

Los mercados financieros locales atravesaron una jornada marcada por la volatilidad internacional, lo que derivó en un deterioro generalizado en la cotización de los bonos y acciones argentinas: así el riesgo país alcanzó los 648 puntos básicos y renovó las dudas sobre la capacidad de financiamiento externo.

El índice S&P Merval retrocedió un 0,35% en una jornada con mayoría de números rojos para las acciones líderes del panel local. Las caídas más pronunciadas las encabezaron Transener (-5,19%), Transportadora de Gas del Norte (-3,22%), Bolsas y Mercados Argentinos (-2,04%) y Ternium Argentina (-2,00%).

En el sector financiero y bancario también se registraron bajas generalizadas, con caídas en Banco Macro (-1,99%), Grupo Financiero Galicia (-1,61%), Grupo Supervielle (-1,42%) y Banco BBVA (-0,43%). Por su parte, empresas como Aluar (-1,42%), Sociedad Comercial del Plata (-1,52%), Edenor (-0,72%), Ecogas (-0,42%) y Metrogas (-0,26%) operaron en terreno negativo, mientras que Loma Negra (0,00%) cerró sin cambios.

A contramano de la tendencia general, un reducido grupo de papeles logró terminar el día con subas. El avance más destacado del panel principal lo protagonizó YPF, con una ganancia del 1,93%. También registraron variaciones positivas las acciones de Cresud (+1,09%), Transportadora de Gas del Sur (+0,90%), Banco de Valores (+0,76%), Pampa Energía (+0,67%) y Central Puerto (+0,34%).

Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street (ADRs) operaron con tendencia mixta pero con mayoría de caídas, encabezadas por el desplome de Bioceres (-6,29%). Entre los papeles financieros y de servicios que cerraron en terreno negativo se ubicaron Grupo Supervielle (-1,63%), Banco Macro (-1,52%), Edenor (-1,50%), Banco BBVA (-1,24%) y Grupo Financiero Galicia (-1,23%). También registraron bajas moderadas Loma Negra (-0,89%), Central Puerto (-0,31%), Telecom Argentina (-0,16%) e IRSA (-0,07%).

En contraste, el sector energético e hidrocarburífero lideró las ganancias en la bolsa neoyorquina. El avance más firme del día lo protagonizó Vista Energy, que trepó un 2,80%, seguida por YPF (+1,94%). El resto de las empresas que cerraron en verde la jornada fueron Cresud (+1,14%), Pampa Energía (+0,77%) y Transportadora de Gas del Sur (+0,62%).

En el segmento de la renta fija, el riesgo país de la Argentina repuntó un 4% en el día hasta posicionarse en los 648 puntos básicos, alcanzando su nivel más elevado desde comienzos de octubre. Este incremento respondió al deterioro de las cotizaciones de los bonos soberanos en dólares, que cayeron un 1,5% en promedio y registraron recortes de hasta el 2,1% en sus vencimientos a más largo plazo, como el GD46 y el AL41. La tendencia reflejó un aumento en la percepción de incertidumbre sobre las necesidades de financiamiento de la deuda.

A pesar del clima de presión sobre los activos financieros, la dinámica cambiaria mostró un contrapeso a través de las operaciones de la autoridad monetaria. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó compras netas divisas en el mercado de contado, lo que impulsó a las reservas internacionales brutas por encima de los u$s50.000 millones. Por su parte, el dólar oficial mayorista cerró a $1.518, mientras que las cotizaciones financieras operaron en $1.536,73 para el MEP y $1.625,61 para el contado con liquidación.

El panorama local se vio influenciado por el sesgo negativo reinante en Wall Street, donde el sector tecnológico encabezó las pérdidas debido a los temores por la evolución de la inflación en Estados Unidos y la trayectoria de tasas de la Reserva Federal. Al mismo tiempo, los precios del petróleo treparon con fuerza —con el barril de Brent sobre los u$s109 y el WTI por encima de los u$s101— impulsados por tensiones en Medio Oriente y problemas en la oferta global, escenario que elevó la presión sobre las economías emergentes.