Todo futbolista que debuta en Primera División sueña con llegar a jugar aunque sea un partido en la Selección argentina. Matías Fondato lo logró y, una vez que terminó con su carrera, su vida dio un vuelvo de 360 grados y comenzó a pintar retratos después del retiro.
Fondato fue un futbolista que surgió de la cantera de Newell’s, formó parte de la Selección argentina sub 17 de José Pekerman y jugó en equipos de distintos países: Guaraní (Paraguay), América de Cali (Colombia) y entre otros. Hoy, su vida lo encuentra alejado del mundo del deporte.
Por una lesión debió retirarse del fútbol. Ese momento no se lo olvidará jamás, ya que lo describe como une etapa muy difícil en su vida. Soñaba con ser jugador de fútbol desde chiquito. Sin embargo más adelante encontró el arte como un refugio que lo ayudó a llenar ese vacío que el futbol dejó.
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Fondato y su gran amigo Fabricio Coloccini.
TyC Sports
La carrera de Matías Fondato
Asomó primero en una Selección Sub 17 de Hugo Tocalli, allá por 1999. Fondato se desempeñaba como primer o segundo marcador central y pintaba como referente. Ya para 2002 lo citaron para la pretemporada con su club, Newell’s y un año más tarde, con Héctor "Bambino" Veira, tuvo su debut.
En 2004, con el arribo de Américo "Tolo" Gallego pasó de ser considerado titular como volante central a no ser tenido en cuenta en el semestre siguiente, cuando llegaron varios refuerzos para conseguir el Apertura. Con sólo 5 partidos con la camiseta de La Lepra y un campeonato local, se preparó para conquistar otras tierras.
En 2007 arribó a Guaraní de Paraguay y al año siguiente pasó al Ionikos de Grecia. En 2008 sorprendió yéndose al Antwerp de la Segunda División belga. En febrero de 2009 regresó al país y se incorporó a Instituto de Córdoba para reemplazar al lesionado Pablo Frontini, pero las cosas no fueron sencillas. Primero debió esperar bastante para firmar su contrato y luego una lesión en una de sus rodillas lo alejó de las canchas.
Durante la pandemia descubrió que se podía dedicar a vender sus pinturas, una actividad que tenía como hobbie y que luego se convirtió en su nuevo estilo de vida. Se radicó en Newcastle donde vive su amigo y también ex jugador Fabricio Coloccini. Fondato encontró una nueva forma de ganarse la vida, y hasta llegó a regalarle alguna pintura a Kanté, el volante francés campeón del mundo.