La enfermera Romina Enríquez, de 42 años, era la tesorera del último curso de la Escuela de Comercio 19 de Eldorado, en Misiones, y tenía bajo su resguardo $17 millones ahorrados en conjunto por 35 familias para pagar la fiesta de egresados. El día del evento se enteraron de que la mujer nunca pagó lo que restaba del salón, ya que había apostado el dinero.
“La verdad, no hay justificación para lo que hice. Tengo problemas con el casino y usé (el dinero), y después, pensando que iba a recuperar, me fui enterrando cada vez más”, les contó Romina al resto de las familias en el grupo de WhatsApp que compartían, según publicó Clarín.
Es decir, la mujer no había abonado ninguno de los servicios para los que habían estado pagando cuotas de $60.000 desde abril: luces, sonido, DJ, catering y fotógrafo. Solo había señado el salón Pirámide, a quienes dejó de contestarles y tuvieron que llamar a otras familias para advertirles que, de no abonar lo que restaba, la fiesta se cancelaría.
Mónica Biczyk, otra madre del curso, lamentó haber depositado "toda" la confianza "en una sola persona" y detalló que Enríquez "siempre ponía una excusa para no mostrar los recibos" de pago de las supuestas reservas ni el saldo de la billetera virtual donde se depositaba lo recaudado, que las familias estiman en más de $17 millones.
Qué pasó con la fiesta de egresados
"Nos llamaron del salón Pirámides diciendo que no sabían quién era el responsable, pero que tenía que presentarse a abonar", explicó a la radio local Up el abogado y padre de una de las egresadas, Valentín Mercado, quien aseguró que el último viernes se radicó la denuncia penal por estafa a más de 15 personas.
Según Mercado, el delito "también encuadra como administración fraudulenta o apropiación indebida" y las penas previstas "van de uno a seis años de prisión".
Ese mismo viernes la fiesta de egresados se pudo realizar gracias a que el intendente de Eldorado, Rodrigo "Pipo" Durán, los respaldó con el pago de los $8.300.000 que restaban abonar por el salón, y porque las familias y la escuela garantizaron pizzas y empanadas para cenar esa noche.
Asimismo, el curso decidió que la hija de Enríquez participe de la fiesta y no la responsabilizaron por las decisiones de su madre, a quien la policía de Misiones continúa buscando.