Tucumán: identificaron a Carlos Medina, desaparecido por la dictadura en 1976

El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó a Carlos Medina, secuestrado en 1976, cuyos restos estaban ocultos en el Pozo de Vargas, una fosa común clandestina. Tenía 20 años al momento de su desaparición.

La identidad se conoció en el marco de las tareas de excavación y rescate que se realizan en el llamado Pozo de Vargas, donde enterraban a las víctimas de los genocidas durante el denominado "Operativo Independencia", entre los años 1976 y 1978. La construcción abandonada en Tafí Viejo funcionó como la principal fosa común que usaron los represores para ocultar los cuerpos en el noroeste argentino.

La recuperación de los restos óseos estuvo a cargo del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT), mientras que el análisis osteológico y la caracterización genética que permitieron la identificación positiva fueron tarea del EAAF en sus laboratorios especializados.

Una identificación que llegó tras 50 años de búsqueda

Carlos Alberto Medina fue secuestrado en 1976, en pleno golpe militar, por el aparato represivo ilegal desplegado en Tucumán, que funcionó como laboratorio de prueba del terrorismo y los años posteriores de secuestros, torturas, ejecuciones y desaparición forzada de personas.

El Pozo de Vargas es un lugar clave en las investigaciones sobre la violación a los Derechos Humanos en Argentina. Es una fosa común clandestina con más de 30 metros de profundidad donde se pudo identificar a decenas de víctimas de la represión ilegal, entre obreros, estudiantes y militantes locales.

El hallazgo, luego de 50 años de búsqueda, fue posible gracias al trabajo arqueológico de extracción de piezas óseas a gran profundidad con el cruce de muestras del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) aportadas por los familiares de los desaparecidos. La noticia permite a los allegados de Medina el cierre de un largo proceso de duelo.

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