Recorrió 60 kilómetros por un desafío personal: la historia del influencer de 21 años que corrió de Caballito a La Plata

Alejandro contó en C5N cómo fue el recorrido de más de seis horas hasta el estadio de Estudiantes. La preparación, el desgaste físico y una historia atravesada búsqueda de estabilidad mental.

Alejandro Breuer tiene 21 años, es influencer y decidió llevar al extremo una idea que empezó como un desafío personal: correr desde el barrio porteño de Caballito hasta el estadio de Estudiantes de La Plata. Fueron 60 kilómetros, más de seis horas y media de esfuerzo continuo.

“Siempre me gustaron las locuras, los desafíos. No hay nada más lindo que ponerse una meta bien alta y buscar la manera posible de cumplirla”, relató en diálogo con C5N. La decisión no fue improvisada. Dijo que hubo planificación, entrenamientos y una ruta pensada de antemano. “Le dediqué tiempo, sacrificio, y lo pude hacer”, resumió.

El desafío, sin embargo, tuvo un trasfondo más profundo. Alejandro contó que empezó a correr en un momento personal complejo, atravesado por la ansiedad y el estrés. “No me estaba hallando. A veces uno no sabe para dónde ir y siente que nadie lo entiende”, explicó. Según su testimonio, el running fue una herramienta para ordenar la cabeza: “Cuando empecé a correr, mi mente se iba apagando y salía de esos pensamientos negativos que te van consumiendo”.

Durante el trayecto no estuvo solo. Dos seguidores lo acompañaron por tramos del recorrido: uno durante 20 kilómetros y otro casi hasta el final. “Me abandonó sobre el cierre porque no podía más”, contó. El desgaste fue creciendo con el paso de los kilómetros y, según admitió, el final fue el momento más duro.

“Los últimos kilómetros no se disfrutaron, no puedo mentir”, dijo. Al ver la cancha de Estudiantes, la meta tan esperada, el cansancio lo superó: “Faltaban 500 metros, pero para mí eran 100 kilómetros”. Cuando finalmente llegó, el cuerpo y la mente ya no respondían. “Estaba tan cansado que no podía ser consciente de lo que estaba viviendo”.

La escena de llegada fue el cierre simbólico del desafío. Su familia lo esperaba en el estadio, con una remera y el acompañamiento de la gente. Incluso le abrieron el acceso por donde ingresan los jugadores. “Fue más especial de lo que esperaba”, concluyó.