Durante mucho tiempo, la menopausia fue considerada una etapa asociada al envejecimiento y al deterioro de la salud. Afortunadamente, esta mirada ha comenzado a cambiar.
Menopausia: una nueva etapa de la vida que merece ser vivida con salud y bienestar
El 18 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Menopausia, una oportunidad para hablar de los cambios físicos y emocionales que atraviesan las mujeres y, especialmente, de aquellos problemas de salud que muchas veces se sufren en silencio.
A principios de 1900, la expectativa de vida de una mujer era de aproximadamente 39 años, lo que históricamente hizo que la menopausia fuera vista como el fin de la vida. Hoy, esa expectativa de vida es más del doble. Incluso podemos decir que la mujer vive más de un tercio de su vida luego de la menopausia, viviendo una vida plena y saludable. Este aumento en la expectativa de vida se debe a los avances de la medicina, mejores condiciones de vida y cambios en la alimentación.
La menopausia no es una enfermedad, sino una etapa natural de la vida de la mujer que requiere información y cuidados específicos.
Desde el punto de vista médico, la menopausia se define como el cese definitivo de las menstruaciones, debido a que los ovarios dejan de cumplir su función reproductiva y dejan de producir estrógenos. Habitualmente ocurre entre los 45 y los 55 años de edad y se confirma cuando transcurren 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que explique su ausencia. La edad promedio de la menopausia en la mujer argentina es de 50 años. Cuando la menopausia ocurre entre los 40 y los 45 años se denomina menopausia temprana, y si ocurre antes de los 40 años, se la conoce como menopausia precoz.
El cese de la función ovárica no es algo que ocurre de un día para el otro: se va produciendo a lo largo de varios años y esa etapa es la transición a la menopausia, que no es más que el paso de la vida fértil a la vida no fértil. El inicio de la transición puede ocurrir hasta 10 años antes de la menopausia.
Durante esta transición, a medida que suceden los cambios hormonales, las mujeres pueden presentar diferentes manifestaciones como sofocos, sudoración nocturna, alteraciones del sueño, sequedad vaginal, neblina mental, cambios en el bienestar sexual, alteraciones del estado de ánimo y dificultades de concentración.
Sin embargo, es importante destacar que no todas las mujeres viven la menopausia de la misma manera. Algunas mujeres pueden presentar síntomas más intensos y otras presentarlos en forma más leve, o presentar algunos síntomas y otros no; incluso muchas mujeres atraviesan esta etapa sin ninguna molestia. Lo importante es conocer estos cambios y, ante la aparición de alguno de ellos, consultar con el ginecólogo de cabecera para buscar el alivio de los mismos.
Sequedad vaginal y sexualidad: temas que no deberían ser tabú
Otro de los cambios frecuentes durante la menopausia es el denominado síndrome genitourinario de la menopausia.
La disminución de los estrógenos provoca modificaciones en la mucosa vaginal y en los tejidos de la vulva y las vías urinarias. Esto puede ocasionar sequedad vaginal, ardor y picazón vulvar, dolor en la penetración vaginal durante las relaciones sexuales y ardor o molestias al orinar.
Es importante comprender que la sexualidad no termina con la menopausia. Por el contrario, una vida sexual satisfactoria puede mantenerse durante toda la vida, y existen tratamientos que permiten mejorar considerablemente estos síntomas.
Una oportunidad para cuidar la salud a largo plazo
La menopausia es un momento importante para prestar atención a la salud cardiovascular y ósea.
La disminución de los estrógenos se relaciona con cambios en la distribución de la grasa corporal, el metabolismo y la pérdida de masa ósea. Con el envejecimiento aumenta el riesgo de osteoporosis, fracturas y enfermedades cardiovasculares.
Al disminuir los estrógenos, se pierde el factor protector cardiovascular. Por eso, es muy importante realizar los controles cardiológicos en forma anual, realizar actividad física (aeróbica y de fuerza) y realizar una dieta balanceada y equilibrada (está demostrado que la mejor dieta es la mediterránea, que es rica en pescados y mariscos, baja en carnes rojas, incluye verduras, frutas, cereales integrales y aceite de oliva), controlar la presión arterial, la glucemia y el colesterol.
El piso pélvico: un aspecto de la salud femenina del que todavía se habla poco
Entre los cambios que pueden aparecer durante el climaterio, existe uno que merece especial atención: las alteraciones del piso pélvico.
El piso pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos ubicados en la parte inferior de la pelvis. Su función es sostener órganos como la vejiga, el útero y el recto, además de participar en el control de la orina, la continencia fecal y la función sexual.
Con el paso de los años, los embarazos, los partos y otros factores, estas estructuras pueden perder parte de su capacidad de sostén. A su vez, la disminución de los estrógenos durante la menopausia produce modificaciones en los tejidos de la vagina y las vías urinarias, que pueden favorecer la aparición de síntomas.
Uno de los problemas más frecuentes es la incontinencia urinaria, es decir, la pérdida involuntaria de orina. Algunas mujeres experimentan escapes al toser, reírse, estornudar o realizar actividad física. Otras presentan una necesidad repentina e intensa de orinar, que en ocasiones no les permite llegar a tiempo al baño.
Estos problemas pueden afectar profundamente la calidad de vida. Muchas mujeres dejan de realizar actividad física, evitan determinadas reuniones sociales o modifican su vida sexual por vergüenza o temor a sufrir pérdidas de orina. Existen tratamientos para mejorar la incontinencia de orina, como la kinesiología, cambios en el estilo de vida, tratamientos farmacológicos y también cirugías.
¿Qué tratamientos existen para los síntomas de la menopausia?
Actualmente contamos con diferentes tratamientos que permiten aliviar los síntomas de la menopausia y mejorar considerablemente la calidad de vida de las mujeres.
Uno de los más importantes es la terapia de reemplazo hormonal (TRH), que consiste en administrar estrógenos y progesterona para compensar parcialmente la disminución hormonal que se produce durante esta etapa.
La terapia hormonal es el tratamiento más eficaz para aliviar los sofocos y la sudoración nocturna. También puede mejorar la calidad del sueño cuando este se encuentra alterado por los síntomas vasomotores, disminuir las molestias vaginales y contribuir al bienestar general. Otro beneficio muy importante es que ayuda a prevenir la pérdida de masa ósea y reduce el riesgo de fracturas.
La decisión de iniciar la TRH se individualiza por el ginecólogo con cada paciente, evaluando los factores de riesgo y los probables beneficios.
Para los síntomas de sequedad vaginal, como el ardor o las molestias durante las relaciones sexuales, los estrógenos vaginales en bajas dosis, usados en cremas o en óvulos, constituyen una alternativa eficaz. También pueden utilizarse hidratantes y lubricantes vaginales.
En cuanto a las alteraciones del piso pélvico, uno de los pilares del tratamiento es la rehabilitación mediante ejercicios específicos, realizados con el acompañamiento de kinesiólogos especializados. Estos ejercicios permiten mejorar la fuerza y la coordinación muscular, y son especialmente útiles en determinados tipos de incontinencia urinaria.
Un punto que ya hemos mencionado, pero merece ser recordado, es la realización de actividad física aeróbica y de fuerza.
La clave es conocer que se dispone de tratamientos eficaces para muchos de los síntomas de la menopausia y que ninguna mujer debería resignarse a vivir con molestias que afectan su calidad de vida.
La menopausia no debería vivirse en silencio
Como ginecólogo, considero que uno de los principales desafíos es cambiar la forma en que hablamos de la menopausia.
Durante décadas, muchas mujeres aprendieron a convivir con los sofocos, la sequedad vaginal, las pérdidas de orina o las molestias sexuales como si fueran situaciones que simplemente debían tolerar.
Hoy sabemos que no tiene por qué ser así.
La menopausia no significa dejar de ser una mujer activa, saludable o sexualmente plena. Tampoco implica que todas las mujeres necesiten tratamientos hormonales. Significa atravesar una nueva etapa de la vida, con necesidades particulares que merecen ser escuchadas y atendidas.
Este 18 de octubre, Día Mundial de la Menopausia, el mensaje que debemos transmitir es claro: vivir más años es uno de los grandes logros de la medicina, pero nuestro verdadero desafío es conseguir que esos años se vivan con la mejor calidad de vida posible.
Y para lograrlo, hablar de menopausia, consultar oportunamente y acceder a información médica confiable son pasos fundamentales.
*El doctor Juan Manuel Serini (MN 122456 | MP 228926) es médico especialista en Ginecología y Obstetricia y jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora.
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