Los consejos del doctor Enrique Romero para convivir con gatos

Tener de mascota a un felino requiere una gran responsabilidad a pesar de su carácter independiente. El espacio es la clave para que se sienta a gusto. ¿Qué hay que tener en cuenta?

En la mayoría de los países del mundo, en el posmodernismo, el gato se transformó en el animal de compañía preferido. Si bien cada uno tiene su propia personalidad, son mamíferos que se caracterizan por ser fuertes e independientes, curiosos, asustadizos con gran instinto de caza.

A pesar de ese carácter, la convivencia con gatos requiere una responsabilidad por parte de los dueños. Se trata de tener en cuenta necesidades más específicas, distintas a los que pueda tener un perro. Los principales aspectos que se deben tener en cuenta es el espacio destinado a ellos y su funcionalidad dentro de la casa.



Consejos para convivir con gatos en casa

  • Dividir la casa en tres zonas de manera virtual. Una de esas áreas destinarla a los desechos de tu animal.
  • Elegir un lugar recatado, lejos de lavarropas y heladeras para que no se asusten por el sonido de los artefactos, considera que estos animales sienten los sonidos más fuertes.
  • Si tenés un gato solo, tenés que tener dos bandejas sanitarias porque "el gato necesita elegir". El número de bandejas sanitarias "es un gato más uno", indicó Romero. Es decir, si tenes cuatro gatos, son cinco bandejas. Esto es necesario ya que si uno de los gatos tiene un conflicto con los restantes puede elegir donde hacer sus necesidades.
  • La segunda zona es la de la alimentación. Allí tiene que haber un comedero dispensable. Significa comida disponible para cuando el animal desee comer. Se recomienda que si el gato tiene un régimen especial, se coloque la comida desde la mañana con la cantidad adecuada.
  • La tercera zona es la de descanso. Ese área esta destinado a los rascadores, también es donde el gato va a dormir y jugar.

Con estos espacios virtuales podrás manejar la conducta del animal, que de acuerdo a lo que explicó Romero "es crepuscular". Esto significa que "tiene una conducta económica de cazador".

"El gato no se va a poner a cazar en un momento donde hay presas, en el crepúsculo se despierta y empieza a tener los niveles de corticoides y de adrenalina necesarios para encarar una cacería que en este caso es un juego con su tutor", cerró el experto.

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