Eran 9 montañistas pero aparecieron muertos de forma inexplicable: cómo fue el caso del paso de Dyatlov

Las imágenes, los testimonios y los documentos oficiales siguen alimentando la incógnita sobre qué sucedió realmente aquella noche en la montaña.

  • Nueve estudiantes experimentados emprendieron una expedición al monte Otorten en febrero de 1959 y fueron hallados muertos en circunstancias anómalas en un paso montañoso de los Urales.
  • El campamento apareció intacto, con la tienda cortada desde adentro y objetos personales sin uso, lo que indicaba una huida repentina en plena noche.
  • Los cuerpos se hallaron en distintos puntos, algunos semidesnudos, otros con graves traumatismos internos, mutilaciones y rastros de radiación, sin señales externas compatibles.
  • La investigación fue cerrada rápidamente y clasificada como secreto de Estado; el área quedó restringida durante tres años, alimentando teorías de carácter militar, natural y sobrenatural.

El enigma del Paso de Dyatlov continúa siendo uno de los misterios más inquietantes del mundo del montañismo y de la historia moderna. Ocurrió en 1959, cuando un grupo de nueve jóvenes excursionistas soviéticos apareció muerto en medio de los Urales en circunstancias tan extrañas que, aún hoy, inspiran teorías, investigaciones y debates.

Más de seis décadas después, los informes desclasificados, las reconstrucciones forenses y las nuevas hipótesis científicas buscan acercarse a la verdad, pero nada termina de encajar del todo. El caso Dyatlov no solo es una tragedia histórica: es un rompecabezas que desafía la lógica y que, pese al paso del tiempo, sigue despertando fascinación en especialistas y curiosos de todo el mundo.

Así fue el crimen del paso de Dyatlov: aún no hay seguridad de qué pasó

Caso Dyatlov

Entre el 1 y 2 de febrero de 1959, nueve estudiantes del Instituto Politécnico de los Urales (ocho hombres y dos mujeres), todos con amplia experiencia en esquí de fondo, emprendieron una travesía hacia la cima del monte Otorten (1234 m.s.n.m.) en los Montes Urales.

Sin embargo, días después fueron hallados muertos en un campamento ubicado en un paso montañoso, con los cuerpos dispersos, en posturas inusuales y algunos con lesiones severas y mutilaciones que no coincidían con ataques de animales. Aquella tragedia, rodeada de circunstancias inexplicables, alimentó en la sociedad rusa todo tipo de teorías, desde una avalancha hasta experimentos militares fallidos o incluso hipótesis extraterrestres.

El grupo, que buscaba obtener su certificación final como guías de montaña y era liderado por Igor Dyatlov, había instalado su carpa la noche del 1 de febrero en la pendiente de la Kholat Syakhl, conocida por los nativos mansi como “La Montaña de la Muerte”.

Dyatlov, de 23 años, había documentado la expedición con fotografías que luego permitieron reconstruir los días previos a la tragedia. Pese a su vasta experiencia en condiciones extremas, un desvío involuntario del itinerario los llevó a acampar en la ladera del monte. Esperaban regresar al pueblo desde donde habían partido, pero al no recibir noticias, un equipo de búsqueda compuesto por estudiantes voluntarios salió tras ellos el 12 de febrero, fecha en la que Dyatlov debía confirmar por telegrama su arribo a Vizhai.

Los cuerpos fueron encontrados el 26 de febrero. Primero hallaron la tienda parcialmente enterrada en la nieve, con objetos personales intactos y comida servida, además de cortes hechos desde adentro.

Luego aparecieron dos cadáveres bajo un cedro, semidesnudos, y más adelante los de otros tres integrantes, incluido Dyatlov, con lesiones en rostro y extremidades.

Dos meses después se hallaron los cuatro cuerpos restantes, enterrados bajo un profundo manto de nieve en un barranco: algunos con ropa mínima, otros vestidos pero sin calzado, y varios presentando heridas graves no compatibles con la causa oficial de muerte (hipotermia y congelación). Había fracturas, traumatismos internos sin lesiones externas, niveles anómalos de radiación, falta de lengua y órbitas oculares en algunos.

La investigación oficial fue rápidamente clausurada y clasificada como secreto de Estado, el área permaneció cerrada por tres años, y aunque la teoría final habló de una avalancha, las inconsistencias dejaron abierto uno de los misterios más perturbadores del siglo XX.