El Congreso de Tucumán del 9 de julio de 1816 no fue el fin del proceso independentista, sino el inicio de una etapa de organización nacional que se extendería por varios años y que pondría en discusión diferentes proyectos políticos de país, que iban desde una federación regional hasta una monarquía incaica.
"El congreso que sancionó la independencia también debía diseñar una Constitución y definir un sistema de gobierno para el nuevo país que se armaba, pero se estiró y no cumplió su objetivo", explicó a C5N el historiador (UBA), docente e investigador Nicolás Mogni, uno de los autores del podcast La historia es un problema.
"Aunque a veces pensemos que los congresistas y patriotas tenían todo resuelto, nunca lograron ponerse de acuerdo en el proyecto político. De hecho, en 1817 el congreso siguió sesionando en Buenos Aires y fue clausurado casi cuatro años después, en 1820, dando inicio a la fragmentación de poder político entre las distintas provincias", señaló.
De hecho, la primera Constitución se elaboró recién en abril de 1819, tres años después del congreso. "Tuvo menos éxito del esperado. Era un documento de carácter centralista y elitista, es decir que todo pasaría por una provincia y no dejaba espacio a la autonomía del resto", sostuvo el historiador (UBA) y docente Guido Torena.
declaracion independencia
Solo 9 de las actuales provincias firmaron el Acta de Independencia.
"Consecuencia directa del 9 de julio y la Constitución del 19 fue la conocida Batalla de Cepeda, en 1820, que demostró la puja de las provincias por la autonomía y llevó a la disolución tanto del Congreso Nacional como del director supremo, José Rondeau. El 'tiempo de las provincias' comenzaba: federales y unitarios", anticipó.
Varios idiomas y ningún original: qué pasó con el Acta de Independencia
Según el Acta de 1816, el nombre con el que se independizó la región fue Provincias Unidas en Sud América, ya que el objetivo era recuperar todos los territorios que conformaban el Virreinato del Perú. Había muy poca identificación con el Virreinato del Río de la Plata, que llevaba funcionando apenas 40 años.
"No hay ninguna mención a Argentina ni hay formalmente un acta de fundación. Recién con la Constitución de 1853 se incluye el nombre", indicó Mogni. Solo nueve de las actuales provincias firmaron el acta: Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Salta, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán.
"También la firmaron Charcas, Chichas y Mizque, de la actual Bolivia. Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Misiones y Corrientes formaban parte de la Liga de los Pueblos Libres de Artigas, y se habían independizado un año antes", explicó. Para su difusión, se imprimieron 3.000 ejemplares: 1.500 en castellano, 1.000 en quechua y 500 en aymará.
Acta Declaración de la Independencia recuperada por la Aduana 09-07-23
Las actas que se conservan son copias, ya que el original se perdió.
Ese acta está perdida; no se sabe cuándo fue, pero no existe la original. "Las copias más antiguas datan de 1833 cuando un suizo, Cesar Hipólito Bacle, hizo copias de las firmas. Se cree que ahí mismo se perdió. Hubo muchos proyectos para encontrarla, sin éxito alguno", señaló Mogni.
Los proyectos de país, de la federación a la monarquía incaica
Contando a la Argentina, son al menos 16 los actuales países de América Latina que se independizaron en el período que va de 1805 a 1825. "Si bien solemos cargar las tintas sobre la audacia y premura de los congresistas, es necesario entender que había un contexto amplio que reclamaba un cambio de sistema político", analizó Torena.
"Los protagonistas del período como Manuel Belgrano, José de San Martín o Simón Bolívar buscaban sostener los límites del antiguo Virreinato del Perú, que comprendía toda la Sudamérica hispana. Su plan era hacer una gran federación de países que mantengan la unidad", explicó.
La idea era que esta federación funcionara bajo un nuevo régimen político liberal, ya sea republicano o con una monarquía constitucional. "Lo más cercano fue el congreso de Panamá en 1826, al que convocó Bolívar, pero fracasó. Queda abierta la pregunta de si habría funcionado un solo país y qué potencia podría haber tenido", añadió Mogni.
Entre los distintos proyectos políticos en pugna, Torena destacó el de Belgrano, quien "venía de estar en Europa, donde veía que las Repúblicas estaban cayendo. Proponía una monarquía constitucional, donde el rey no tuviera un poder más que simbólico, pero que generara más aceptación de las monarquías europeas", indicó.
Manuel Belgrano Bandera
Belgrano pensaba que una monarquía incaica tendría más aceptación.
Además, "Belgrano sugería que el rey debía ser descendiente de la monarquía incaica y trasladar la capital a Cuzco para generar adhesión entre la población indígena, que era mayoría. Aunque Cuzco no era parte del Virreinato del Río de La Plata, entre los diputados estaba la idea de unificar toda Sudamérica", recordó.
Federales, unitarios y anarquía: el proyecto a largo plazo
Sin embargo, el congreso no definió una forma de gobierno y, después de la Batalla de Cepeda, comenzó "la anarquía del año '20". "Federales y unitarios no eran ideologías fijas, sino identidades de proyecto de país que fluctuaban y que solían encauzarse en caudillos como Estanislao López, Francisco Ramírez o Manuel Dorrego, por nombrar algunos", explicó Torena.
El historiador destacó que "ambos proyectos eran de país; no se plantea la secesión total entre provincias. En ese sentido, la separación parcial de 1810 y la formalidad de 1816 son indiscutibles: se está gestando una identidad nacional, pero solo en el largo plazo puede entenderse completamente", advirtió.
"El proyecto 'de Mayo' se cierra recién con la llamada 'consolidación del Estado Nacional' en la década de 1880. Por lo tanto, es importante mirar no solo los acontecimientos micro, sino tener una mirada macro y de largo plazo para entender mejor cómo llegamos a ser la República Argentina", concluyó.