Un joven compró un chocolate, abrió el envoltorio y se encontró con algo repugnante: el usuario, que expresó su malestar en Twitter, contó que el producto estaba seco, arenoso y prácticamente imposible de comer.
El muchacho adjuntó las fotos y, a modo de denuncia, mencionó a la empresa fabricante como así también el kiosco en donde lo compró, uno sobre Av. Corrientes en la Ciudad de Buenos Aires.
No solo generó un acalorado debate sobre a quién le cae la responsabilidad en estas situaciones, si sobre el kiosco o sobre la empresa productora, sino que también provocó que otros usuarios se subieran al reclamo mostrando chocolates que presentaban el mismo estado.
En consecuencia, solicitaron el cambio correspondiente a la empresa, la cual hasta el momento no brindó ninguna respuesta al damnificado, quien ya acumula más de 2 mil "likes" en su publicación.