Anyi Paredes: "Cuando escribo me enamoro totalmente de la historia"

Trabajó por años en distintas casas de familia mientras cumplía el sueño de terminar la primaria y el colegio secundario en el turno vespertino. Es autora de "Brillo propio" y "La Lealtad".

Gabriela Paredes Domanico, tal como es el nombre real de Anyi Paredes, nació el 10 de mayo de 1973 en el barrio de Caballito. Pero vivió sus primeros años en Morón (provincia de Buenos aires) junto a su madre, su abuelo materno (falleció en 1976) y su tío. Hija de madre soltera padeció una infancia llena de carencias, incertidumbre y unos cuantos derechos vulnerados; por lo que a la edad de 12 se fue de su casa con dos objetivos en mente: estudiar y encontrar a su padre.

Trabajó por años en distintas casas de familia mientras cumplía el sueño de terminar la primaria y el colegio secundario en el turno vespertino.

Desde los 20 años tenía la costumbre de escribir y lo hacía con frecuencia, pero compartía esos escritos con pocos. Cuando debía decir lo que más le gustaba hacer decía: ser mamá, escribir y tejer, en ese orden.

En el año 2024 comenzó a estudiar el profesorado de Economía y Gestión persiguiendo otro sueño ya olvidado de cuando hizo el secundario. Y fue precisamente en ese instituto de formación docente que pudo conocer a Elsa y su maravilloso trabajo en la Editorial Encontrarnos.

¿A qué edad descubriste que la escritura era tu pasión?

Yo me fui de casa de muy chiquita, a los doce para comenzar a trabajar. Luego arranqué a los dieciséis el vespertino. La realidad es que pensaba que no podía escribir ni dos oraciones seguidas hasta que un día una profesora de literatura me pidió que escribiera un cuento fantástico. Llegó el día de presentarlo y la noche anterior tuve un sueño, en el que mucha gente subía a un subte a robar y yo en un intento por escaparme recibo un tiro en el cuello y me desplomo en el piso y a los pocos segundos me muero. Lo interesante es que a partir de ahí me salgo de la escena y comienzo a ver como si fuese una película todo lo que me había sucedido.

Como iba al turno vespertino y durante el día trabajaba, entre los espacios que tenía que planchar y limpiar, aproveché para poner en palabras sobre un papel aquello que había soñado la noche anterior y se lo entregué ese mismo día a la profesora como cuento fantástico. Me saqué un diez y la profesora me dijo: "viste que si podías escribir".

¿Cómo fueron tus comienzos en la escritura? ¿Recordás tus primeros escritos?

Mirá, el primer libro que escribí se llama "Tres flores de un invierno". Todavía no lo publiqué pero saldrá próximamente para abril o mayo. En ese libro lo que hago es contar mi vida desde mi primer recuerdo en el que aún seguía con vida mi abuelo y fallece cuando yo tenía tres años. Recuerdo ese día como si fuese hoy, así que comencé a contar esa escena. Sin darme cuenta, y siguiendo un relato de mi vida llegué a los veinte y no sabía cómo continuar. Asi que empecé a imaginar cómo sería mi vida, lo que pasaría y lo que no.

El resultado fue lo yo considero mi mejor novela que es "Tres flores de un invierno", lo loco es que aun no la publiqué. Le puse ese nombre porque así me imaginaba mi vida, con un invierno y con tres flores. Sin embargo, las tres flores que imaginé no fueron las que me tocaron. Ahora la tuve que releer para enviarla a la editorial y me di cuenta que no la encararía de esa manera pero decidí respetarlo porque esa Gabriela en ese momento escribió eso y en su honor tengo que respetarlo.

¿Creés que tu infancia tuvo alguna consecuencia en este presente que te encuentra escribiendo?

Absolutamente. Lo que viví en mi infancia fue fundamental para entender quién soy ahora. La verdad es que si bien pasaron muchas cosas que no debieron haber pasado pero siempre tuve la suerte de encontrar a alguien que siempre me ayudó. Si bien la infancia no me dio las herramientas suficientes, pero me dio bases para lo que yo quería y para lo que no quería.

Por otro lado, las herramientas que faltaban las fui adquiriendo con los años. Tuve la suerte y debo agradecer a Dios que pude capitalizar todo lo que me sucedió. Creo que lo más importante que me quedó es que desde muy chiquita desarrolle la habilidad de empatizar, poniéndome en el lugar del otro. Claramente, hoy no sería quién soy si no hubiese tenido esa infancia.

¿Tenés una rutina para escribir en cuanto a horario, lugar, etc?

No, no tengo ninguna rutina para escribir. De hecho, entre ser madre y estudiar de noche el profesorado en Economía y Gestión, mucho tiempo libre no me queda. Por lo general escribo antes de ir a dormir. Un día me pasó algo muy cómico, mientras hacía unas milanesas y escribía mi segundo libro "La Lealtad" se me vino a la cabeza una situación que daba para la protagonista y claro, tenía todas las manos llenas de pan rallado y huevo. Como pude, agarré una lapicera, un rollo de cocina y escribí la idea. Luego seguí haciendo las milanesas como si nada hubiese pasado.

Así que rutinas no tengo, lo que te puedo decir es que cuando escribo me enamoro totalmente de esa historia.

¿Cómo surge la idea de publicar tus dos novelas "Brillo propio" y "La Lealtad"?

La idea surgió porque en el instituto en el que estoy haciendo el profesorado fue a dar una charla Elsa Torres, que es la dueña de la editorial "Encontrarnos" y la que publicó todos mis libros. En un momento ella pregunta si alguien había escrito algún libro, yo levanté la mano y le conté que aun no los había publicado.

Al terminar la charla, le pedí su celular y concretamos una reunión en su editorial. Nada planeado, todo surgió de forma muy natural.

En "Brillo Propio" contás que hay personas que tienen brillo y otras que no ¿Vos en qué grupo te encontrarías?

Es una pregunta que me hago desde antes de escribir el libro. Siempre pensé que había personas que tenían brillo propio y siempre me pregunté en qué lado yo me encontraba. Creo que a lo largo de la vida estuve de los dos lados. Hubo momentos en los que brillé y otros en los que decidí correrme porque era hermoso ver el brillo de otros, ayudando a que ese brillo se expandiera.

"Es maravilloso tener brillo pero, ¿sirve de algo si no lo ven?" Es uno de los interrogantes que deja el libro. Yo creo que a lo largo de la vida todos transitamos los dos lugares, quizá estamos más de un lado que del otro y se verá después con lo que quede. La clave es ser bueno en cualquiera de las dos situaciones en la que te toque estar. Acá contando la historia de Ángela y Facundo traté de demostrar que ellos, como también los otros personajes podían alternar entre brillar y reflejar.

Existe una lealtad mayor a la que nos demuestran los animales?¿Quién la posee?

Bueno en esta historia entre Julieta y Estefanía sí. Yo creo que no existe una mayor lealtad a la que tienen los animales. En el libro "La Lealtad" explico que uno puede llegar a ser leal a lo que ama, que no quiere decir que uno siempre ame lo bueno. La lealtad hacia uno y hacia otros pero no siempre es la mejor opción ser leal.

En la misma línea, creo que tampoco existe amor como el de los animales porque no existe amor más puro que el que ellos tienen por nosotros. Algunas personas dicen que es instinto de supervivencia. Sin embargo, yo estoy segura que no existe amor más leal como el de ellos.

¿Qué estás leyendo actualmente?

Anoche terminé de leer la novela de Kathryn Stockett "Criadas y señoras" de la que se inspiró la película "Historias cruzadas". Me encantó la película y quise leer el libro. Siempre me pasó lo mismo. De chica había visto "El pájaro canta hasta morir" y de grande pude leer la novela de Colleen McCullough.

Con este libro que terminé anoche, me pasó que no me gustó descubrir que la adaptación para la película fue muy grande. En un principio el libro me pareció un poco denso y difícil, recién en la mitad del libro me enamoré de él. Sin embargo, me dejó una sensación media agridulce. Por un lado, fabulosas las cosas que cambiaron, pero por otro lado hay cosas que no.

Ahora voy a comenzar un nuevo libro que se llama "el jamón del sanguche" de Graciela Bialet y que la fonoaudióloga se lo recomendó a mi hija.

¿Cuáles son tus autores preferidos?

Me gusta Isabel Allende, Gabriel García Marquez y Danielle Steel. Obviamente, Colleen McCullouge que es la autora del "Pájaro canta hasta morir", que solo escribió esa obra, luego se hizo muy rica y se fue a vivir a una isla.

Obviamente, no puedo dejar de mencionar a "El principito", novela de Antoine de Saint-Exupéry que me parece una de las cosas más maravillosas del mundo.

¿Estás trabajando en algún proyecto de escritura actualmente?

Estoy trabajando en dos proyectos, eso hace que todavía no esté enamorada de ninguno. El primero surgió porque en el profesorado tenemos materia transversal las ESI, y como tuve que hacer un trabajo sobre la discapacidad en el ámbito escolar porque justamente mi hija tiene acompañante terapéutico ya que ella tiene autismo. Entonces, se me ocurrió hacer este libro sobre cómo vivimos las familias un diagnóstico de discapacidad o diagnóstico asociado a la neurodiversidad. No es fácil que te lo digan, no es fácil el camino ni tampoco el proceso burocrático de las obras sociales. Si bien en la Argentina hay una hermosa Ley de Inclusión es muy difícil lograr que esa ley se cumpla ya que no hay recursos.

El segundo está relacionado a la noción de "voto kármico" porque mientras hablaba con una compañera, ella utilizó esa expresión y al instante se me prendió la lamparita.

A ambos los estoy escribiendo, aun me falta terminar de enamorarme de ellos.

¿Cuál de tus libros más disfrutaste escribir?

El libro que más disfruté escribir aún no salió y se llama "El riesgo de tenerte". Disfruté todo el proceso, lo escribí muy rápido. Disfruté el proceso de escribirlo a mano y pasarlo a la computadora. Calculamos que para fines del 2026 saldrá ese libro.