El presidente francés, Emmanuel Macron, recibió a más de 200 alcaldes de localidades golpeadas por serios disturbios desatados hace una semana por el asesinato de un adolescente de origen árabe que fue baleado por un Policía, y prometió enviar al parlamento un proyecto para compensar a los comercios que hayan sido dañados, en medio de señales de remisión de la violencia, aunque no pudo asegurar si la "calma" será duradera.
"¿El regreso a la calma será duradero? Seré prudente, pero el pico que hemos visto en los últimos días ya ha pasado", afirmó Macron al inicio de la reunión con los intendentes, a quienes expresó su "apoyo" y "reconocimiento" por su "acción".
Macron ya avanzó ante los alcaldes que presentará una ley urgente para reparar los daños causados y ayudas financieras para rutas, edificios municipales y escuelas. El encuentro llegó en momentos en que los niveles generales de violencia parecen estar disminuyendo de manera sostenida.
El gobierno también se mostró abierto a desestimar las cotizaciones sociales y fiscales para los comercios atacados. La federación francesa de aseguradoras France Assureurs indicó que se declararon 5.800 siniestros por particulares y profesionales.
La derecha y la ultraderecha piden mano dura contra los disturbios, mientras que la oposición de izquierda apunta también al polémico papel de la Policía en los suburbios. Las primeras propuestas apuntan a la primera opción. Durante una visita la pasada noche a policías, Macron abogó por "sancionar económicamente" a las familias de los jóvenes que participen en los disturbios. El viernes, llamó a sus "padres" a mantenerlos en casa.
En tanto, para el regidor comunista de este municipio de la región parisina, el vínculo "se rompió" con las protestas sociales de los chalecos amarillos y la contestación a la reforma de las pensiones. Estos eventos sacudieron los dos mandatos sucesivos de Macron desde 2017.
Francia: cesa la violencia en medio de la compensación a comercios por los disturbios.
Anoche, las fuerzas de seguridad detuvieron a 72 personas, hubo 24 edificios dañados y 159 autos incendiados, pero ningún agente herido, informó el Ministerio del Interior. En contraste, la noche previa hubo 157 detenidos y tres policías heridos, y la anterior, 719 arrestos y 45 policías heridos.
Los disturbios estallaron en la noche del martes pasado tras la muerte de Nahel, un joven francés de 17 años de ascendencia argelina y marroquí a quien un policía disparó a quemarropa durante un control de tránsito en Nanterre, cerca de París. Un video captó el momento del homicidio. Desde entonces, durante siete noches seguidas se incendiaron comisarías, escuelas y alcaldías, se saquearon comercios y se lanzaron cohetes a las fuerzas de seguridad.
La crisis relanzó un recurrente debate en Francia sobre la falta de oportunidades y la estigmatización que sufren millones de franceses descendientes de inmigrantes procedentes de excolonias francesas, que habitan zonas pobres, y sobre la violencia y el racismo policial.