Seis días después del golpe de Estado en Níger, Francia inició este martes la evacuación de sus ciudadanos del país, en medio de una situación que no deja de complicarse tras la dura advertencia de Burkina Faso y Mali de considerar una declaración de guerra cualquier intervención extranjera en Niamey.
Níger vive momentos de gran inestabilidad que afecta a toda la región del Sahel tras el golpe encabezado el pasado miércoles por una junta militar organizada en el Consejo Nacional de Salvaguardia del Pueblo (CNSP), que anunció la destitución del presidente electo, Mohamed Bazoum, el cierre de las fronteras y la suspensión de la Constitución.
Status quo en Niamey
La situación este martes en la capital Niamey es tranquila, en un día marcado por las lluvias torrenciales. La junta militar golpista -encabezada por el general Abdourahamane Tiani-, que acostumbra a difundir comunicados diarios en la televisión pública, no ha vuelto a hacerlo desde la madrugada de ayer lunes.
En su última comunicación, acusó a Francia de tramar una intervención militar, al tiempo que lanzó una campaña de arrestos con cuatro ministros, un diputado, el presidente del partido gubernamental y un alto rango militar detenidos, en este último caso por conspirar con Francia. La acusación que formulan los revolucionarios tiene que ver con la apropiación que hace Francia del uranio en la zona para fomentar su plan nuclear.
El partido gubernamental PNSD ha sido la única formación que ha denunciado abiertamente el golpe “represivo, dictatorial y contrario a las leyes”. El resto de fuerzas políticas y de la sociedad civil han apoyado la rebelión militar o se han mantenido en silencio.
El general Tiani y miembros de la junta se reunieron ayer lunes con responsables económicos y sindicales, notables y jefes tradicionales y religiosos del país, de acuerdo con las imágenes difundidas por la televisión pública.