El Estado Islámico (EI) anunció la muerte de su jefe Abu al- Hussein al-Husseini al-Qurashi en medio de un enfrentamiento en el noroeste de Siria con otra organización yihadista.
El comunicado fue difundido por canal de Telegram del grupo terrorista. En él indicaron que Al-Qurashi "murió tras un enfrentamiento directo" con la formación Hayat Tahrir al-Sham (HTS, exbrazo local de la red Al Qaida), que intentaba capturarlo en una localidad de la provincia siria de Idlib,
En el mensaje no se precisó el lugar exacto ni la fecha del incidente. Sin embargo nombraron a su reemplazante, Abu Hafs Al-Hashimi Al-Quraishi, el quinto al frente de la organización radical en menos de una década.
Al igual que sus predecesores, el nuevo dirigente incluye el nombre Al Qurashi, en referencia a la tribu del profeta Mahoma, es decir que se lo considera como uno de sus descendientes.
El fallecido líder había sido nombrado en noviembre del año pasado, tras la muerte del iraquí Abu Hasan al Hashimi al Qurashi mientras luchaba "contra los enemigos de Dios", según anunció en su momento la agrupación, que no dio más detalles al respecto.
A su vez, Al Hashimi había sido nombrado en marzo, después de que a principios de febrero su antecesor, Abu Ibrahim al Qurashi, se inmolara con un cinturón de explosivos durante una operación de Estados Unidos en Siria.
Estado Islámico conquistó amplios territorios en 2014, bajo el liderazgo del primer jefe del grupo, Abu Bakr al Baghdadi al Qurashi, asesinado durante un ataque estadounidense en Siria en 2019.
En su época de mayor expansión territorial, el EI autoproclamó un califato que se extendía por amplias zonas en la frontera entre Irak y Siria, en las que llegaron a administrar a millones de habitantes. En esos territorios, el EI impuso una rígida aplicación de la ley islámica, persiguiendo a las minorías y perpetrando numerosas violaciones de derechos humanos, según varias ONG y gobiernos occidentales.
Al cabo de una larga y sangrienta campaña militar, con apoyo de la coalición internacional antiyihadista liderada por Estados Unidos y dirigida en tierra por kurdos sirios y fuerzas iraquíes, los yihadistas fueron definitivamente derrotados en marzo de 2019 en los principales enclaves de su "califato".
Los militantes remanentes del EI se esparcieron mayoritariamente en escondites en el desierto de Siria, desde donde han vuelto a cometer ataques contra las fuerzas kurdas o sirias.