En muchos países se acstumbra tomar vino. De hecho, en la Argentina es una de las bebidas alcoholicas más elegidas por las personas. Sin embargo, no existe una sola manera de beberlo.
En numerosos países, esta infusión caliente es parte de una arraigada tradición. A continuación, te explicamos cómo prepararla para combatir el invierno.
En muchos países se acstumbra tomar vino. De hecho, en la Argentina es una de las bebidas alcoholicas más elegidas por las personas. Sin embargo, no existe una sola manera de beberlo.
En varios países se suele preparar esta bebida caliente, con lo cual se disfrutar de otra manera. Conocé la historia detrás de esta costumbre y cómo se prepara.
El vino caliente especiado tiene sus raíces en la Antigua Roma, aproximadamente en el siglo II d.C. En esa época, se empezó a calentar y condimentar el vino, dando origen a bebidas conocidas como "conditum" (condimentado) o "piperatum" (pimentado), donde se añadían principalmente pimienta y miel.
No fue hasta finales del siglo XIX que esta bebida se popularizó ampliamente en Europa durante los meses de invierno. Cada familia y tienda de vinos desarrollaba su propia versión del brebaje. Hoy en día, la práctica de calentar vino con especias es una tradición arraigada en festividades y celebraciones.
Los ingredientes son:
En una olla a fuego lento, coloca las especias, las cáscaras de limón y naranja, y el azúcar moreno. Deja que las especias y las cáscaras suelten sus aromas y que el azúcar se caramelice. Para evitar que se pegue, agrega un chorrito de vino justo para cubrir el azúcar.
Una vez que el azúcar esté disuelto, añade el resto del vino y cocina a fuego lento durante media hora, asegurándote de que el vino no hierva. Prueba el dulzor y ajusta según tu gusto. Retira del fuego y dejá reposar.
Para conservarlo, cuela y guarda en una botella. Sirve acompañado de galletas o dulces navideños.