El asado es uno de los rituales que une a los argentinos. Conlleva mucho más que una comida. Y en los grupos de amigos o familiares suele haber un asador designado, o este puede ir variando dependiendo de quién sea el anfitrión. Cada uno tiene su propio método para hacerlo, pero si de limpiar la parrilla se trata, hay un truco sencillo e infalible.
Es fundamental limpiar la parrilla luego de comer el asado y terminar la sobremesa, pero también antes de poner las carnes. Esto es para evitar la transferencia de suciedad, bacterias, gérmenes y hasta bichos, y todo lo que pueda haber en la plancha de hierro a la comida.
Muchas personas suelen usar papel, diario o hasta aluminio. Y aunque esa forma no es incorrecta, hay una manera mucho más efectiva, y no es usando ningún producto químico. Solamente una cebolla, gracias a sus propiedades antibacteriales.