Un estudio reveló que en Argentina existe un alto nivel de conformidad con los servicios de salud. Así lo revela el Ipsos Health Service Report, un relevamiento realizado a más de 22.500 adultos en 32 países.
Se trata de sondeo que consideró el índice de conformidad de 22.500 personas en diferentes continentes. Argentina se ubica por encima de países como Japón y Nueva Zelanda.
Un estudio reveló que en Argentina existe un alto nivel de conformidad con los servicios de salud. Así lo revela el Ipsos Health Service Report, un relevamiento realizado a más de 22.500 adultos en 32 países.
Con un 53% de aprobación, Argentina supera en percepción de calidad a vecinos regionales como México, Brasil, Chile, Colombia y Perú, pero también a potencias desarrolladas como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Japón y Nueva Zelanda.
Aunque la crisis de financiamiento, la pérdida del poder adquisitivo de los profesionales y la saturación del sistema son moneda corriente, la salud no suele figurar entre las principales preocupaciones cotidianas de los argentinos. La explicación a este fenómeno parece residir en una paradoja: la población sostiene un nivel de conformidad con el servicio superior al del resto de los países de Sudamérica y por encima del promedio global.
El indicador, de carácter subjetivo, evalúa variables como la calidad general de la atención, la confianza, la equidad, la facilidad para conseguir citas médicas y el acceso a farmacias. Mientras el promedio global de satisfacción se situó en el 45%, Argentina quedó ubicada en el puesto 14 de la tabla general, escoltando a un podio integrado por Malasia, Singapur e India.
A nivel global, el envejecimiento poblacional tensiona los sistemas sanitarios: el 64% de los encuestados en el mundo considera que la capacidad instalada está saturada, citando como principales dificultades los tiempos de espera (47%) y la falta de personal médico (43%).
En ese escenario, el caso argentino vuelve a destacar por un contraste severo: si bien la satisfacción supera en nueve puntos la media global, el país lidera a nivel mundial la percepción de “falta de inversión” como el problema prioritario del sistema. Con un 42%, duplica holgadamente el promedio global (20%).
El análisis del informe sugiere que el sistema argentino parecería funcionar “a pesar de” la falta de recursos y no gracias a ellos. Una dinámica sostenida sobre el atraso en los honorarios profesionales, la desactualización de los aranceles prestacionales y el paulatino deterioro en la renovación de la infraestructura y el acceso a la tecnología médica.