Un famoso conductor argentino reveló la enfermedad que tiene: "La sufro, el dolor es tremendo"

Una consulta destapó un problema de salud que mantenía reservado. Hoy existen tratamientos que ofrecen una salida.

Mariano Iudica sorprendió al contar públicamente que padece gota, un problema de salud que hasta ahora no lo había comentado en ninguna entrevista o salida al aire. El conductor de Polémica en el bar habló del tema durante su paso por Intrusos, en América TV, y describió cómo lo afecta en su vida cotidiana.

Su testimonio sobre este padecimiento llegó casi de casualidad. En medio de la charla en el estudio, Rodrigo Lussich comentó que sentía una molestia en el dedo gordo de uno de sus pies y deslizó la sospecha de que podía tratarse de gota.

Aprovechando este comentario, Iudica tomó la palabra y sumó su propia experiencia con la afección. "Tuve gota. La sufro, la sufrí mucho más en viajes al exterior, comiendo jamón crudo, jamón jabugo en España. El jamón es veneno", contó.

Con esas palabras vinculó sus peores episodios con las estadías fuera del país y con un alimento en particular. Lo que empezó como una consulta al pasar terminó siendo una de sus confesiones que nadie esperaba que realizara frente a cámara.

El dolor que sufrió Iudica por tener gota

Durante la conversación, Guillermo Capuya aportó una explicación sobre el origen de la afección. "El dolor de la gota es tremendo. Se acumulan cristales de ácido úrico en la articulación", detalló.

Según relató Iudica, las crisis llegaron a ser tan fuertes que le costaba atravesarlas, incluso durante sus vacaciones. Sus palabras dejaron en claro que no se trata de una incomodidad ocasional, sino de un cuadro mucho más severo.

El momento más crudo llegó cuando intentó describir lo que siente durante un ataque. Es así que admitió el impacto que le genera. "A mí la gota me hace llorar", aseguró. Y para dimensionar lo que describía, recurrió a una imagen que dejó helado al panel. "Es como que tenés un taladro con un vidrio en el dedo, el talón, o lo que te agarre".

Pese a lo crudo del relato, la charla terminó con cierto optimismo ya que Capuya llevó calma al aclarar que hoy existen tratamientos farmacológicos para la gota, un dato que le cambió el semblante a Lussich, quien había abierto el tema con sus propias dudas.

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