Ilan Goldfajn es un israelo-brasileño presidente del Banco Central de Brasil, quien será el encargado de monitorear la marcha de la política económica en Argentina a partir del acuerdo con el FMI. Y hace unos días, cometió un sincericidio que desnudó las verdaderas intenciones del organismo internacional.
Según Goldfajn, el entendimiento no tiene las reformas que el país requiere y que esto se percibe como una transición hacia un nuevo gobierno. Es decir que el Fondo aguarda un cambio de gestión que esté dispuesto a poner en práctica las reformas estructurales que pretenden.
Estas declaraciones muestran dos cosas:
- El FMI considera insatisfactorio el acuerdo.
- Va a pedir más ajustes.
- Estos ajustes se llevarán adelante con un nuevo gobierno más "permeable".
Según la historiadora Noemí Brenta, este es un pacto "aceptable y distinto" a los anteriores. Estas nuevas declaraciones lo confirman, pero también muestran que la verdadera intención detrás del préstamo tomado por el macrismo era volver a instalarse como gendarme de la economía.