A cuatro días de que Argentina se consagrara campeón del mundo, desde Francia avisaron que presentarán una denuncia por racismo. La misma tiene raíz en los masivos festejos, que tuvieron como protagonistas a los jugadores de la Selección y a cinco millones de personas que celebraron con ellos la obtención de la tercera copa.
Durante la multitudinaria recepción que tuvo la Selección argentina al regresar al país, un grupo de aficionados prendió fuego a una tapa de ataúd improvisada adornada con una cruz y una foto de Mbappé. El arquero Emiliano Martínez también llevó un bebé de juguete con la cara de Mbappé durante la caravana en un micro descapotable. Ambas imágenes se hicieron virales en las redes sociales.
La Federación Francesa de Fútbol y una organización benéfica contra el racismo presentarán denuncias contra las personas que lanzaron insultos racistas contra Mbappé y sus compañeros en las redes tras la derrota en la tanda de penales en la final del Mundial.
Preguntado por su reacción a los insultos desde Argentina en las redes, el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, dijo a Sud Radio que las escenas eran "indignas" y se preguntó abiertamente si la FIFA debería investigar los hechos. "¿Qué hace la FIFA? El deporte es juego limpio", dijo Le Maire. "Es mostrar respeto por los demás. Es mostrar respeto por los que perdieron", agregó.
Por el momento, la Embajada argentina en París no respondió a las solicitudes.
Kingsley Coman y Aurelien Tchouameni, discriminados por los propios franceses
Mbappé y otros jugadores afrodescendientes, que forman la mayoría de la selección francesa, han recibido una ola de insultos racistas de una pequeña minoría de seguidores compatriotas en las redes sociales. SOS Racisme, una asociación contra el racismo, ha incluido capturas de pantalla de más de 100 comentarios de odio en una denuncia contra los autores de los mismos. La federación francesa ha hecho lo mismo.
"Es la expresión de una ideología de extrema derecha que dice que estas personas no deben ser consideradas francesas", declaró Hermann Ebongue, secretario general de SOS Racisme.
Añadió que los dos jugadores que fallaron sus penales, Kingsley Coman y Aurelien Tchouameni, fueron los que más insultos recibieron y que algunos de ellos incluso desactivaron los comentarios en sus cuentas de las redes sociales.