Las nuevas respuestas que exige el 2022 para la pandemia

Después de dos años, la paciencia global se agota: el desafío para el año que empieza será encontrar soluciones menos individualistas y más colectivas.

Cuantas miradas tiene este año que comienza. Cuantas expectativas puestas sobre sus hombros. No es para menos: dos años de pandemia agotaron la paciencia global. Sus golpes pegaron más de una vez por debajo de la línea de flotación.

Es por esta razón que no habrá mucho espacio para errores en la comunicación a la hora de informarnos cómo debemos seguir conviviendo con este desafío, que para millones ya superó los límites máximos del dolor.

Uno de los grandes "pendientes" tiene que ver con la manera en la que el mundo, nosotros, buscamos la salida. Fue no un año, sino dos, en los que la crisis generada por este virus dejo a la vista que algo debe cambiar.

Es que estos problemas no pueden encontrar siempre la misma respuesta: individualismo globalizado que se traduce en no pensar en el "otro". Una visión que dejó al descubierto que solo prolonga y profundiza la crisis.

Paradójicamente, pedir que nos volvamos más humanos, si es que esa palabra significa ser más generosos, comprensivos, humildes y caritativos, es lo que nos pide este año y los que vendrán.

Claro que en medio de esta necesaria transformación se darán otras situaciones, como la crisis en torno a Ucrania, el desarrollo nuclear de Irán, las elecciones en Brasil, los desastres medioambientales que cada año son mayores y mucho más aún de lo que vendra que ni nos imaginamos.

Pero si bien es cierto que muchos temas ya están allá en el horizonte, también creo que podemos, desde ahora, pensar, soñar y desear que las cosas no sean como nos dicen que deben ser.

Porque amigos, el futuro aún no existe, el pasado ya fue, solo nos queda el mundo del tiempo presente.

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