Un vendedor de autos aseguró, en una nueva audiencia del juicio del crimen de María Marta García Belsunce, que el principal imputado, Nicolás Pachelo, lo estafó con la compra de una camioneta y lo amenazó advirtiéndole que si ya había asesinado a su padre, matarlo a él y a su madre "no significa nada".
Se trata de Mariano Maggi, dueño de una agencia de compra y venta de autos de Pilar, que atestiguó en la sexta jornada del debate que se realiza ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de San Isidro y aseguró que conoció a Pachelo de adolescente por la relación que había entre su padre y el del acusado, Roberto Pachelo, que se dedicaba al automovilismo.
Maggi afirmó que en 2000, el presunto coautor del crimen de Belsunce, le compró una camioneta Jeep Grand Cherokee que tenía en consignación valuada en u$s25.000 y que todo habría comenzado cuando se dio cuenta que lo había estafado porque le pagó con cuatro cheques que vinieron rebotados porque al menos uno de ellos estaba denunciado como robado, lo que motivó que realizara la denuncia ante la justicia.
"A Nicolás lo inhiben y es ahí cuando empiezo a sufrir amenazas. Me rompe los vidrios de la agencia dos veces", recordó Maggi. El comerciante explicó que una de esas amenazas fue en forma telefónica, cuando él venía manejando por la ruta 8 desde San Antonio de Areco, de donde es oriundo, y recibió en su celular una llamada de Pachelo con una frase que, según declaró hoy, nunca pudo olvidar.
"Si yo tuve los huevos de matar a mi padre, imagínate que matarte a vos o a tu vieja para mí no significa nada", reveló el testigo.
Por otra parte, el comerciante se refirió a otro hecho intimidante que vivió con posterioridad a que Pachelo dañara a pedradas los vidrios del local e incluso un costoso BMW que tenía a la venta. "Una vez viene Nicolás, se sienta en el escritorio y me dice: 'Yo te rompí los vidrios y no te prendí fuego la agencia porque te considero un buen tipo'. Y su pedido era que esto no trascienda", afirmó Maggi y agregó que Pachelo luego comenzó a insultarlo y continuó con las amenazas. " Veía al diablo en sus ojos", aseguró el testigo.
Al mismo tiempo, una empleada doméstica, Cristina Barrientos, explicó que en aquel año 2002 trabajaba como empleada en la casa de la familia Pfister, que vivía en el Carmel, también complicó al acusado al afirmar que Pachelo fue el autor del secuestro del perro de la socióloga muerta de seis balazos hace casi 20 años en el country Carmel de Pilar.