Agostina Signorelli, la joven que denunció a su jefe por abuso sexual en una panadería de Castelar, aseguró que no es la única víctima. Contó que después de hacer público su caso recibió mensajes de "muchas exempleadas y también hombres que veían las situaciones".
El pasado 16 de julio estaba trabajando en la sucursal de Castelar de la panadería La Española cuando fue abusada por Adolfo Sambán, de 70 años. "Me dijo que necesitaba alguien flaquito que lo ayude y me lleva atrás de la panadería para pasar por un lugar chiquito y abrir una puerta. Me dijo que si yo lo lograba, me iba a dar un premio", relató.
"Ingresa a la oficina, saca un caramelo, se lo pone en la boca y deja un pedacito afuera. Se acerca y me lo quiere pasar con la boca a mí, a lo que yo le respondo que me perdone pero que no. Me manosea la cola y, cuando yo me alejo, él me dice que la próxima no iba a zafar", denunció la joven en Telefe.
"Me alejé y él se reía, sobrándome. Bajé rápido la escalera y fui directo a donde estaba la cajera para pedirle si por favor podía ir al baño. Me estaba faltando mucho el aire, realmente no supe qué hacer", contó. Agostina se encerró en el baño a llorar y llamó a su novio para pedirle que fuera a buscarla cuando terminara su turno.
La joven se quedó dos horas más trabajando en la panadería, cerca de su abusador. Se bajó la gorra del uniforme y se subió el barbijo para que los compañeros y clientes no pudieran ver sus ojos hinchados. Recién cuando su novio llegó a buscarla y salió del local pudo contarle lo que había pasado.
La respuesta de los dueños de la panadería
Panadería La Española.jpg
Una de las tres sucursales de la panadería La Española.
"La recomendación que me dio mi suegra fue que llame a mi jefe, Federico, uno de los hijos de Adolfo. Lo llamé y lo primero que me dijo fue que le iba a creer al padre. Ni había hablado. Le dije que iba a hacer la denuncia. Él me dijo: 'Hacé lo que tengas que hacer' y me cortó", relató Agostina.
A los 40 minutos, Federico la llamó y le pidió que fuera a verlo al día siguiente. La joven aceptó por respeto a la relación laboral, pero fue acompañada por su novio. "Me dijo que todavía no había tenido la oportunidad de hablar con su papá. A lo último me dice que haga la denuncia, pero que antes lo piense, porque iba a perjudicar a 50 familias que estaban trabajando ahí", aseguró.
Agostina hizo la denuncia en la Comisaría de la Mujer de Morón y se asesoró con el abogado Marcos Miguel, quien aseguró que ampliarán la denuncia contra Sambán para que incluya las amenazas. "Entendemos qué quiso decir: 'La próxima vez te voy a acceder carnalmente contra tu voluntad'. Si un abuso es 'zafar', 'no zafar' es un acceso carnal", aseguró.
"Estamos investigando empleadas que han renunciado en condiciones sospechosas, sin ningún motivo, que probablemente pudieron haber sufrido situaciones similares, que no se animaron a denunciar", agregó el abogado.
"Me daba muchísima vergüenza y la sigo sintiendo. El día de mañana tengo que ir a buscar un trabajo, ¿cómo voy con el miedo a la mirada del otro?", se lamentó Agostina.