Se presentó el proyecto definitivo del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional pero sorpresivamente el bloque mayoritario de la oposición, el PRO, manifestó que "aparentemente" no va a votarlo y argumentó algunas razones que queremos aclarar.
En primer lugar, el PRO denunció que el nuevo acuerdo es perjudicial para la Argentina y habla de una "bomba de tiempo", pero como Argentina no tiene ahora los dólares que necesita, el Gobierno se ve obligado a patear para adelante la deuda: con el nuevo programa que acordó recién se empieza a devolver el crédito en el 2026.
Extender la devolución del préstamo es una resolución en sí misma, ya que en estos años se podrán aumentar las reservas para hacer frente a la deuda. Además, con vencimientos de entre u$s5.000 a u$s7.000 millones anuales, que van a ser pagables y no como lo que había acordado el gobierno del expresidente Mauricio Macri, que eran verdaderamente impagables.
Otra crítica de este espacio opositor es que el acuerdo no se compromete a reformas estructurales en los problemas de fondo, como las cuestiones previsionales y laborales. Pero realmente fue un logro en la negociación que no exista una imposición de reformas para precarizar el régimen del trabajo y las jubilaciones.
Por último el bloque del PRO insiste en que la situación del 2018 y 2019 era menos problemática que la actual, debido a que el Gobierno se está endeudando a mayor velocidad que la que lo hizo Macri. En este sentido, si bien hay un endeudamiento local en estos años de asistencia de la pandemia, la deuda en un futuro es más fácil de refinanciar por una cuestión sencilla: es en pesos.