Se perfilaba como uno de los mejores del fútbol mundial pero las drogas, la mafia y la noche le jugaron una mala pasada

Deslumbró con su aparición en el fútbol europeo, pero distintos problemas extrafutbolísticos y conflictos con sus clubes hicieron que no desplegara todo su potencial.

De vez en cuando, el mundo del fútbol se ve sacudido por la aparición de una joven promesa, alguien que promete tener destino de crack. Sin embargo, en un deporte tan exigente y competitivo, no todos llegan a concretarlo. Ese es el caso del rumano Adrian Mutu, quien se perfilaba como uno de los mejores futbolistas del mundo pero desperdició su talento por las drogas, la mafia y la noche.

"Si hubiera tomado otras decisiones en el pasado, incluso podría haber ganado el Balón de Oro en algún momento. Prefiero no pensar demasiado en ello", reconoció el jugador en una entrevista de 2012 con Corriere dello Sport. Mutu se hizo conocido en la temporada 1999-2000, cuando vestía la camiseta del Dínamo de Bucarest, club en el que convirtió 22 goles en 33 partidos.

Esto llamó la atención del Inter de Milán, que compró su pase, pero solo estuvo allí por seis meses antes de ser cedido al Hellas Verona y luego al Parma. En este último club formó una delantera temible con Adriano. Rápido, habilidoso, diestro y de 1,80 metros, otros clubes pusieron sus ojos en él y finalmente fue fichado por el Chelsea. Era el año 2003 y Mutu prometía grandes cosas.

Sin embargo, su rendimiento empezó a caer durante su segunda temporada en la Premier League al mismo tiempo que se multiplicaban los viajes relámpago sin explicación a su país, Rumania. El entrenador José Mourinho desconfió y le hizo un control antidoping sin previo aviso: dio positivo para cocaína y fue suspendido por siete meses.

Adrian Mutu en Chelsea

La situación empeoró cuando, sin consentimiento del delantero, uno de sus encuentros sexuales con la actriz porno Laura Andresan apareció en una película para adultos. Su esposa, la actriz rumana Alexandra Dinu, le pidió el divorcio y lo denunció por violencia. El futbolista decidió relanzar su carrera y volvió a Italia donde, tras un breve paso por Juventus, se asentó en la Fiorentina.

Allí se convirtió en ídolo, pero en enero de 2010 volvió a dar positivo en un control antidoping y, como era reincidente, esta vez la suspensión fue por 10 meses. En esa época, también protagonizó un escándalo en un bar de Florencia cuando agredió a un mozo y le quebró el tabique de la nariz. Para colmo, el Servicio Rumano de Información descubrió que tenía vínculos con Nuredin Beinur, un famoso mafioso que pagaba las deudas de Mutu a cambio de usar su imagen para facturar.

Qué es de la vida de Adrian Mutu

A partir de ahí, la carrera de Mutu no volvió a remontar (incluso su pase fue rechazado por Racing, a quien se lo ofrecieron en 2013) y finalmente colgó los botines en 2016. Sin embargo, el exdelantero pudo reconstruir su vida luego del retiro: se casó con la modelo Sandra Bachici, ex Miss Rumania, y decidió empezar una carrera como director técnico.

Adrian Mutu, exfutbolista

"Creo que soy la persona adecuada porque sé lo que sucede cuando un jugador tiene problemas de indisciplina", explicó en una entrevista con BBC Sport. "Pasé momentos duros y volví más fuerte. Si alguno de mis jugadores comete un error, le diré que aprenda de él y que no lo repita. Los jugadores jóvenes que han cometido un error deben ser ayudados, no juzgados y destruidos", destacó.

Mutu ha dirigido a varios clubes de su Rumania natal, incluida la Selección Sub-21, y también trabajó en Emiratos Árabes Unidos y Azerbaiyán, donde actualmente entrena al Neftchi Baku PFK. "Mis ambiciones como entrenador no pueden ser inferiores a las que tenía como futbolista. Siempre quise ser cada vez mejor. Quiero llegar a entrenar al menos al mismo nivel en el que jugué, y mi sueño es ser el entrenador en jefe de la Selección rumana", anunció.

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