Quinto hijo de una familia proletaria de ocho hermanos, Oscar Natalio Bonavena se hizo de abajo, en el barro. Cultivó su sueño de llegar a ser como Rocky Marciano desde sus días como amateur en el Club Atlético Huracán. Y audaz, provocador y guapo como fue, conquistó el mundo en la época más brillante de la categoría de los pesados.
Ringo Bonavena: la historia de un pibe de barrio que llegó a lo más alto del boxeo mundial
Fue campeón argentino de los pesados, peleó contra Joe Frazier, puso en aprietos a Muhammad Ali, y a los 33 años recibió un nocaut inesperado. Mítico y inolvidable.
Se fue del país porque en 1963 la Federación Argentina de Boxeo lo castigó quitándole la licencia por un año después de que le mordiera una tetilla al norteamericano Lee Carr en los Juegos Panamericanos de San Pablo. Estados Unidos lo abrigó y allí se fogueó. Y tomó todos los tics de los boxeadores norteamericanos.
Primero hambre, miseria, esfuerzo, sacrificio. Después Buenos Aires, Peralta, la gloria y la idolatría. Con aguas divididas había quienes decían que "Ringo" era la porteñidad, Parque de los Patricios. Y había otros que decían que era "un irrespetuoso", "un osado", "un verborrágico". "¿Cómo va a declarar cómo declara?", se preguntaban.
Y en su vertiginosa carrera, un día apareció un empresario puertorriqueño radicado en Nueva York y le dijo que le compraba su contrato. Le ofreció u$s20 mil cash. Y "Ringo" firmó. ¿Pero qué hizo Joe Montano? Le transfirió el contrato a Joe Conforte, el dueño de un prostíbulo disfrazado de casino. Y Bonavena viajó a Reno, Nevada.
"Ringo" participó de una sola pelea bajo ese contrato: fue el 27 de febrero de 1976 ante Billy Joiner, a quien le ganó por puntos. Alrededor del ring había mesas con faisanes, champagne, prostitutas vestidas de gala, una fiesta romana. Y con esa impronta que tenía se negó a seguir. "Pan y circo, viejo. Yo aquí no peleo más...", advirtió.
Sally Conforte fue la primera en enterarse sobre esta queja de "Ringo" y su amenaza de no pelear más en el Mustang Ranch. Pero después llegó a oídos de Conforte y de la mafia.
El 22 de mayo de 1976 a "Ringo" lo llamaron por teléfono. Estaba jugando en el Casino Harrah's. Se subió a su auto, un Chevrolet, modelo Montecarlo Coupe 75' color caramelo, llegó al Mustang Ranch. Y dos francotiradores le dieron una advertencia para que no avanzara un paso más, sino lo mataban.
Uno era John Coletti, el otro Ross Brymer. Guapo, como era, "Ringo" dio un paso. Y Brymer le advirtió que no avanzara. Cuando dio el segundo, un tiro de una una escopeta Remington 30-08 le traspasó el corazón.
El cuerpo del boxeador fue velado una semana después en el Luna Park y despedido por unas 150.000 personas.
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